lunes, 2 de octubre de 2023

El pasado de un corazón despierto

La vida se retroalimenta cada segundo cuando emitimos un suspiro para luego inhalar aire inmediatamente. Los misterios detrás de cada hogar que enmarca un país es crucial para dejar emerger de la mente toda clase de ideas diversas dentro de mis manos de escritora. La realidad es que nos envolvemos en tantas emociones que parecen incontrolables al marcar distintos caminos en el destino, los impulsos humanos se hacen presentes cada instante deseando que el presente contenga algo más y ansiemos el futuro cada momento. Cuando miro en una bola de cristal aquellos mundos a los que no soy capaz de llegar con mi pies el libro de vida sigue y sigue agregando más momentos inesperados, aquellos que no veía venir tan fácilmente. En Argentina el tango es la música de los inmigrantes, esos que en su momento desearon salir de una agitada rutina de despedida desde Italia para danzar en calles clandestinas del mundo europeo y latino. Esa danza es una mezcla de la soltura, elegancia latina y europea; se mezclan gratamente sin abrir paso a un dualismo cultural dentro de ella. Los ritmos coreográficos de otras danzas tienen un brillo distinto al tango que dentro de su rencor y melancolía, los bailarines exploran lo más triste de su corazón en compases distintos a la salsa o bachata, esas emanan más alegría como los africanos tocando tambores en las fiestas de fogata durante la colonia.

Mis tatara abuelos emigraron también desde Italia para plantarse en las tierras andinas de Venezuela, donde mis tíos tenían tierras y cosechaban cerca de los ríos, por ello en cierta manera sí conecto con los argentinos. Además de parte materna me corren sangres africanas y españolas. Porque hubo tanto mestizaje en Venezuela con incluso países árabes, la diversidad es gigante, y la gran mayoría de nosotros da vuelta al mundo constantemente por el deterioro gubernamental que surgió. Por eso, cuando siento a mi abuelo, sus voces internas manejando mi camino totalmente, al igual que la esencia de mi abuela; ambos de mi lado paterno, hacen que el ritmo palpitante de mi corazón se mueva cada segundo. Mi tía me expresó una vez, que al leerme le recordaba  aquellos libros que escribió mi abuelo, como sus poemas eran tan parecidos a mis prosas. Nunca lo conocí, pero siento cada día y noche su guía, le hago honor a su presencia angelical en mis letras. Era un romántico absoluto, atractivo, caballeroso y respetuoso con toda mujer que andace en el terreno de su vida. Similar a él me muevo en el mundo retratando su corazón y al igual que mi abuela beso cada cicatriz en la piel de un querido amor. Además de él la energía materna es muy volátil también, mi bis abuela era fuerte con un poder místico total, siento tanto sus percepciones, como la buscaban las gentes del pueblo aquellos tiempos para leer cartas y averiguar todo lo parapsicológicamente existente. Soy el resultado de un árbol poderoso al que pienso seguir creándole descendientes increíbles.

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