viernes, 20 de octubre de 2023

Las raíces que me preceden


Cuando en los prados bosquosos de mis sueños voy corriendo, cantando, rejuvenece mi cuerpo y mis venas se conectan con las raíces de los árboles más austeros, reposo bajo el poder de la sabiduría de un cuerpo envejecido y le regalo a mis andares el milagro de un porvenir distinto. Soy dueña de mi cuerpo y en mi hallo las verdades, mi piel clara combinada con mi cabello oscuro forman un retrato antiguo similar al de viejas mujeres de mi linaje familiar, en un pasillo lleno de retratos miradas jóvenes miran mi reflejo a través de un cuadro donde notan como mis ojos brillan de distinta forma como si tratara de decirles algo, y la verdad sí, les digo muchas cosas sin emitir palabras y les muestro mucho de mi sin nisiquiera saludar, está más que dicho que sólo con ser espíritu puedes conectarte con otros sin ninguna interferencia física, la clave está en sentirlo y entender que el mundo humano es inerte y lo que hace brillar pequeñas luces entre los árboles con el reflejo del sol y ese brillo particular que se ven en las mañanas y tardes entre las hojas es el mundo real, ese que sientes dentro de ti, ese que te llama cada día y te permite reencarnar millones de veces. La vida es compleja, lo he dicho muchas veces, pero el hecho de tener una piel encubriendo toda nuestra vitalidad es una afirmación de que vale la pena seguir cada instante en esta alma, y en este cuerpo. Vamos muy deprisa, pensando que lo efímero sólo se siente en un parpadeo, pero no, vendrán muchas vidas más, aquí preparo poco a poco mi equipaje para las siguientes transicciones. 

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