Anabella caminó cerca del arco de plata leyendo las escrituras marcadas sobre la columna de piedra, contenía garabatos que según ella pertenecían a la antigua lengua que hablaba su pueblo hace 1000 años atrás. Mientras trataba de recordar en su mente la traducción de aquellas lenguas vino un presagio repentino.
Hombres con espadas y caballos amedrentaban un pueblo clandestino de origen gitano cerca de su antigua casa, tomaban de rehenes a hombres artistas que acampaban en ese lugar, se veía llorando desesperada mientras un hombre con capucha se acercaba hacia ella y en ese instante se detuvo su sueño. Con su corazón acelerado transcribió las escrituras del arco en su libro de conjuros y fue directo hacia la antigua mansión del pueblo donde solían vivir los entes gubernamentales de aquellos años. Tomó su caballo y galopó en dirección al este, pensando detenidamente como escabullirse de los guardias que hacían vigilancia cerca de esa zona, recitó un pequeño cántico en Hebreo mientras se colocaba su capucha color caoba sobre su cabeza, detuvo el caballo cerca de un riachuelo mientras movía sus manos creando una ola de viento que viajara hacia el este. Hace algunos años su mejor amiga Clara había detenido la búsqueda que había emprendido hacia el este porque casi la descubrieron aquella vez, por lo cual optó por retrasar sus avances y escabullirse de la mansión para poder salvar su pellejo. Anabella por el contrario duró varias noches desvelada para mejorar sus hechizos lo mejor posible ya que todo el tiempo desde muy pequeña soñaba con el pasado de su pueblo y se veía dentro de los cuerpos de cada uno de sus habitantes. El ruido del riachuelo se hizo más ligero mientras caminaba por la arboleda del lugar, con el viento que hizo minutos atrás pensaba haberle causado somnolencia a aquellos guardias de la mansión, para poder entrar en el atajo que soñó hace unas noches que la llevaría a la biblioteca escondida al fondo de la mansión. Susurró lentamente otras palabras en Hebreo mientras veía a los guardias durmiendo frente a la puerta trasera de la mansión, caminó lentamente abriendo silenciosamentela la reja con un hechizo de apertura, se escuchaba música cerca de la puerta de entrada así que supuso que había algún festejo en el lugar, optó por ir silenciosamente por el camino que había soñado; se encontraba debajo de un túnel de piedra en el jardín trasero. Los viejos mandatarios se ecuchaban a los lejos gritando con alegría el triunfo de los ministros del pueblo, ella sostuvo una risa de sorna mientras entraba por el tunel del jardín, estaba tentada a descubrir los secretos del impune mundo de estos mandatarios.

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