Rebobino y rebobino aquello que pasó hace años bajo miles de temporadas nubladas y como navegué lentamente sobre las aguas que mi alma encontraba, he predicho cada instante que vivo por cuenta propia y los hechos son más que claros cuando sentimos millones de situaciones creándose en un sólo momento. La transparencia del ser humano se hace presente cuando libre puede expresar el arte de su corazón sin ningún impedimento que lo contenga además de su propia consciencia. Porque no expresar el alma artística que sentimos adentro es como estancar un agua que nació para fluir y no convertirse en un pantano al que se le agrega más y más vida muerta. Fluir cuando se es artista es Ser sin perder la Cordura y vivir ante los parámetros que ves a lo lejos, realmente descubrir que a la larga te sentirás totalmente satisfecho de tu decisión como haber terminado un nutritivo almuerzo. El arte puede ser oscuro o claro pero siempre será arte. Mi viejo profesor de teatro fue muy decidido al explicarnos la teoría de la Bacanal de parte del Dios Dioniso, el Dios del teatro. Los artistas más competentes somos como ese Dios, totalmente pretenciosos, estamos sobre el escenario viendo como otros se sucumben en la Bacanal, pero los que interpretamos nunca caemos, porque se pierde la esencia de la verdadera interpretación. Caer en la creación de un escritor es como convertirse más en audiencia que en intérprete, y creo que alguien con pretensión artística jamás lo haría como aquel referente Dios. Él observa, y ejecuta su modulación, se pone la máscara de otra persona pero nunca en la vida real lo será. El arte es así, por eso sentirlo y expresarlo es la clave, pero nunca sucumbir en él y perder el rumbo de la vida. Así que Sentir, Desear, Expresar se conectan íntegramente cuando a partir de ahí desarrollas lo que soñaste bajo reflectores de luz y cámaras color mate, es sencillo ser perspicaz en un mundo donde todos piensan de forma muy simple y madurar en este camino hecho para visualizar y crear la sociedad que nos comparte día a día en nuestros andares.

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