Foto de Sasha Freemind en Unsplash
A veces a través de las letras siento que me escuchan, siento que perciben lo de adentro a través de metáforas del corazón, incluso presentimientos venideros. Por mucho que callo, suelen hablarme a través del silencio esos corazones con los que pude contar. El traspaso de la realidad a la fantasía y de la fantasía a la realidad es un puente conectado que lleva a dos caminos, ambos perecederos. Hay que tomar un largo baño en el lago de las ideas y hundirse hasta el fondo sacando aletas del alma, los peces también pueden ser libres si nadan sin pensar en un final, ya que el temor a ese final no permite que nadar sea placentero, con lo suave que es el agua que te acuna en sus profundidades y dejarse llevar por las olas o la corriente es el neutro sentido de amor propio. La resilencia del corazón es óptima cuando te permites sentir dentro de ti todos los miedos, dolores y resistentes desconsuelos diarios. Cuando sientes que de verdad te escuchan el camino de la vida toma su verdadera forma, te transmite todo aquello que dudabas en un sólo instante de transformación viendo de lejos el mañana sin miedo alguno permitiéndole ser eso que es ''un próximo mundo'' El dolor es parte de la vida y de la vida el dolor es amigo del aprendizaje, porque el destino está tallado en un árbol con palabras sabias, te pueden hablar, lo sientes adentro, los mensajes de quienes de verdad te aman. Conectar es algo que pocos saben hacer, por ello lleva un largo tramo conseguir conectar, conectar con lo mas oscuro hasta lo más luminoso respetando esa dualidad y volverla la no dualidad que debe ser. Tal vez ese templo que me ve desde lo lejos está esperando que lo pise nuevamente para conectar y seguir conectando como lo he hecho hasta ahora con muchos hermosos corazones con los que algún día me reconciliaré.

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