sábado, 21 de octubre de 2023

Un recuerdo espontáneo y nada más.




Un poco de conexión con la realidad y la fantasía te hace sublime y concreto en tu vida. En el sentido de que dejar algunas hormonas cerebrales segregar lo necesario para estar en cierta armonía con el mundo es un punto importante del día a día. Ser madre es el principal hecho de realidad que siempre me acompaña y me permite crecer y madurar todos esos comportamientos infantiles que me han caracterizado desde siempre, similar a Mozart como mencioné anteriormente. Me gustaba visitar la biblioteca municipal de Caracas, la verdad siempre tuve mucha capacidad para estudiar pero era bien perezosa, similar a un viejo compañero de liceo que era bastante ágil en física pero mega perezoso, es que de verdad, qué aburrida era esa escuela, nos compadezco. Volviendo a acá, cuando iba a la biblioteca municipal encontré un corte con la realidad de mi secundaria bastante provechoso, y no es por ponerlo cliché, simplememte estaba buscando mi identidad propia y el camino que iba a elegir en la vida, Dios puso muchas opciones en la lista de selección que me iban a acompañar todo el tiempo, los accesorios que envuelven mi personalidad y mi vida. Como el hecho de que me enamoro todo el tiempo, hecho que siempre le enojó a mi hermano ya que era la hermana menor de la familia y la más sobreprotegida, así que no le agradaban los chicos que se enamoraban de mí, recuerdo uno en particular que rechazó apenas vio y la verdad yo nisiquiera estaba tan interesada, pero bueno. Continuando con lo anterior, haber conocido la biblioteca municipal me llenó de mucho júbilo, incluso hice mi viaje largo en bus hasta la biblioteca nacional y no pude entrar porque dejé mi dni en casa, me había escapado de la secundaria para irme a comer un sandwich en un centro comercial cerca de la estación del subterráneo de mi secundaria, recuerdo que al final de la semana llamaron a la casa de mis padres preguntando por qué no había ido al instituto, cosa que sorprendió a mi mamá y yo pues bueno, ajá. Simplemente detestaba la secundaria, y amé la bilioteca en su lugar, así que me sentaba muy a gusto en la sala de literatura, teniendo en mente que tenía que aprenderme la teoría de solfeo muy rápido ya que el profesor estaba muy muy apresurado en ello. Así que bueno, yo quería tocar mi violín agusto pero mi mamá no me ayudaba mucho hablándome del vendedor de instrumentos cerca de mi secundaria que era muy atractivo, de cabello largo hasta la espalda, liso, con brazos fuertes y masculino, justo a mis 17 cuando mis hormonas estaban despertando, qué cruel, cómo no me voy a distraer así mamá, asume. En medio de todo ello vivía muy solitaria por el hecho de que los chicos me veían como un helado para probar y las chicas como Malèna de Mónica Bellucci cuando iba a estudiar, ya me estaba hartando, así que lancé todo afuera de mi vida en ese momento e hice lo que más me gustaba, cantar, escribir y enamorarme, ay no otra vez.


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