domingo, 15 de octubre de 2023

Una noche igual a otras


Te murmuré cerca del oído los sueños que acontecieron en mi imaginación cuando dormía después de un ligero sabor a vinotinto y queso auspicioso, el triunfo de un comienzo que fue escrito por el tiempo y le regaló a mi piel el sabor de lo distinto bajo el temible juicio de aquellas almas en desconcierto y poco sentido de amor propio. Aquella lámpara antigua nos iluminaba y el viento nocturno refrescaba la noche que cálida se hacía amante de los pocos árboles de la ciudad envejecida por el asfalto. Me recosté en tu hombro dibujando en el aire con mis manos las constelaciones que había memorizado noches atrás cuando recostados en el capó del auto me contabas aquellas desventuras que humillaron tu perpleja inocencia varonil. Emití una sonrisa de esas que acostumbro a hacer mientras detenía mi mente un momento para recordar mis desventuras también, esas ideas hacían un libro de vida sin final, como los restos de cenizas formando arena en mi campo visual, una arena con vestigios y sueños perdidos. No dejemos ir este momento, sostengámoslo un poco más, que el mañana se acerca formando ligeras marcas en mi piel, haciéndome cada vez más madura con poderes realzándose más allá de mi propio brillo. Haciéndome convivir con ese yo del mañana que deambula por más oportunidades en su próxima vida, porque detrás de mis letras retrato el ayer, el hoy y el mañana, pero este presente es eterno si se disfruta un poco más, lo dejaré ir sólo cuando vaya a descansar.

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