lunes, 30 de octubre de 2023

Crear

Foto de Roksolana Zasiadko en Unsplash

Un viejo corazón que me recuerda y yo recuerdo gratamente, sus besos intensos generaron en mi un sueño distinto y a la vez una fuerte punzada en el pecho agitándose cada noche, sentía mi piel llena de calor como si mi fiebre subiera unos grados más alto. Todo ocurrió a mis 23 años, no había experimentado tanta cercanía con alguien en mucho tiempo, justo antes a mis 17 años me sentaba horas frente a la computadora para leer mangas Josei, Shojo y Smut muy activamente, los dibujos me generaban placer visual y las historias eran tan intensas y gratificantes, tanto que hoy en día, la nueva sociedad progresista lo está volviendo Tabú, un deseo promiscuo de seguir dominando la historia. Leía esos romances impremeditados, donde la principal protagonista vivía una especie de Harem, pero ella no estaba consciente de ese magnetismo que poseía por eso la mangaka sólo dibujaba escenarios superficiales de aquellos encuentros. Hace tiempo veíamos una serie Rusa sobre una reina con mucho poder político e inteligencia que poseía muchos amantes bajo su techo de poder, veíamos la belleza de la sociedad rusa, sus pieles claras y ojos claros, ese aspecto nórdico tan atractivo le daba colores hermosos a su estética. Como esotérica que soy tengo la capacidad de sentir las vibraciones creando y creando eventos similares y subconscientes. Como el deseo humano puede generar fácilmente un escenario con el poder de la atracción y manifestación. Sin darnos cuenta hemos generado toda clase de magnetismo desde que comenzamos nuestra vida, y el lujo de sentirlo no suele ser tan satisfactorio. A veces el deseo es tan grande que te ciega de tu mismo eje, centrarte en ti y amarte. Aunque hayan miles de historias en el mundo y nuestro corazón se agite y se abra a nuevos experimentos es muy trivial percibirlo sin caer un poco en la pérdida del centro de nuestra alma. Las fantasías nos recorren, están en el subconsciente perpetuando hechos imaginativos que pueden crear. Tener esa capacidad innata de imaginar solo te permite crear, crear es tan mágico que solo con unir algunas palabras puedes armar los escenarios que sueñas sin ningún impedimiento lúgubre de la moral y estética. Está más allá crear, y hay que permitirse sentir un poco para poder crear.

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