La niña que aún recuerda su pasado haciéndolo presente día a día, mi pequeña habitación rosa con su ventana con rejas coloniales blancas y la entrada del sol cada tarde formando una sombra artística representa el nacimiento de un sueño y la música de un pequeño piano sonando cerca de mi cama. Los vecinos deambulan en la entrada y salida de mi vecindad incursionando el día a día de sus antiguas, presentes y nuevas historias. Recuerdo cada uno de mis vecinos tan cercanos, siendo testigos del pasado y presente de mi familia y sus andares hacia el trabajo en mañanas rutinarias. Viejas señoras amigas de mi abuela, de mi madre y mi hermana brotando la feminidad venezolana con sus vidas andantes, y viejos amigos de mi padre y hermano, algunos músicos, otros viejos amantes del patinaje callejero y rock nacional. Mis vecinos del apartamento de abajo y nosotros solíamos ser los más atractivos e intectuales del lugar. Estoy presumiendo una realida inevitable, porque sí era así, me enamoraba en secreto de los jóvenes, lo admito. Hay un parámetro que siempre se cruza en las comunidades latinoamericanas, aunque somos todos aves en vuelvo con nidos ahí sabíamos todo de todos, aunque yo fuera la más tímida, taciturna o inocente, la mezcla cultural y el mestizaje se hacía presente, todos tan trigueños que mi apariencia más clara causaba rechazo de las pequeñas niñas más morenas, aún así me bronceo fácilmente puedo pasar del color de un pan blanco hacia un camarón sin problemas, es la ventaja de tener varias etnias dentro mis pieles. Mi hermana solía ser la más hermosa en los 90, millones de pretendientes se le sumaban, incluso hombres chinos amigos de mi padre, y yo aún pequeñita disfrutaba de los juguetes de mi niñez y los juegos con mi pequeña sobrina, con mi antigua escuela causándome traumas en los estudios de matemática y los himnos patrióticos que cantaba por obligación, uno de los factores que alimentó mi presión baja. Aún así había algo que adoraba de esa escuela y era los bailes a final de curso, amaba bailar con faldas coloniales con un pequeño niño como compañero de danza, recuerdo que en mi baile final, la pubertad empezó a brotarme, me habían maquillado y arreglado para la escena y en la entrega de diplomas el niño más guapo de mi salón de ojos claros y piel trigueña no paraba de mirarme, tenía mi mismo apellido pero mejor destreza con las matemáticas. La vida da tantas vueltas que mi viejo amigo amante de la ciencia y los alliens como yo conoció a mi antigua mejor amiga de secundaria y por mi conexión con ambos se formó un romance interesante, fui una Eros sin darme cuenta. La vida es como un pequeño libro o Fanfic que lees en internet con ciertos preámbulos de ficción agregados, particularidad que se refleja en cada historia para brindarle al espectador una mezcla de utopía y realidad petrificada en el tiempo, hecha vida, hecha un mundo y hecha una historia.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
El cielo del desasosiego
Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...
-
Foto de 德綱 曾 en Unsplash Desde la ventana sentí tu presencia el cielo me dio una premonición la vida renacería en cada sensación cometida...
-
Foto de Satyajit Bhowmik en Unsplash En el misterio de la noche, los cielos alumbran en medio de su oscuridad, con la luna observando el ...
-
Foto de Frode Myklebust en Unsplash En un sueño eterno me vi envuelta Mientras la distancia con mis sueños se hacía cada vez más pequeña ...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario