domingo, 15 de octubre de 2023

La entrada a un mundo nuevo



Una figura grácil en movimiento, una sombra difusa provenía del norte, un cuerpo helado formándose por placas de piel a medida que se acercaba volviendo a tener forma humana, unos ojos azul marino me miraban fijamente mientras se acercaba, sus brazos largos tomaron mis manos y sentí un frío helado transmitiéndose a mis pieles. Sabía que vendría a buscarme, mi abuela me lo dijo millones de veces, los libros tenían las pruebas de nuestro pasado y las incógnitas comenzarían a desaparecer cuando estos extraños ojos marinos me llevaran a donde los gritos se vuelven cantos y las furias hacen crecer el fuego de los portales norteños. Lo más extraño es la permanencia que sentí al tocar su temperatura, mi mente tuvo una apertura misteriosa y sentí que ya lo conocía desde hace muy poco tiempo, como si el tiempo de mi nacimiento hasta ahora fuera muy corto, habiendo tenido la oportunidad de volver a nacer antes de mis 200 años de formación en el mundo espiritual. Caminamos por el bosque lejos de la civilización más cercana, después de haber acampado toda la noche esperando este momento en mi corazón, sintiendo un nervio y una intuición repentina desde hace días atrás. Movió sus manos de forma circular por todo nuestro cuerpo creando un cubículo en movimiento para evitar que animales toscos fueran por nuestros cuerpos. Vislumbré a los lejos el portal de fuego, ese que veía ilustrado en el libro de mi abuela millones de veces, espectante, cerrándolo rápidamente cuando escuchaba un ruido cerca de mi habitación. El mundo estaría a los pies de grandes y poderosos dioses, aquellos que muchos niegan al percibir dentro del vacío y repelente mundo humano, tan inerte de todo brillo potencial, la quebrantura entre la luz y la oscuridad estaba latente, lejos de la negación apegada a la materia y su absoluta perdición, quería ir a aquel mundo para dejarle a mis descendientes el regalo de la vida, el diamante del deseo, escuchando los susurros de nuestros amados todas las noches para figurar en el cielo las reliquias de quienes no siendo mortales crean el mejor periodo para el mundo y sus egoístas portadores de venas y sangre. 

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