miércoles, 18 de octubre de 2023

El agua de mis pesares


 Foto de Alice Alinari en Unsplash

Los lamentos de mis antiguos pesares se sumergieron en el lago más profundo, permitiéndome flotar hasta la superficie deseando desde lo más interno de mi alma el mañana de risas venideras, esas que no se ocultan detrás de una faceta oscura. Me dejo llevar por las miradas misteriosas con ojos de distintas formas y colores, de distintos tamaños y sensaciones al observarme. Me distingo o no en un paso mundano donde transeúntes viajan en el rutinario mundo de la supervivencia. Quiero flotar en el agua de mis lamentos un poco más, percibiendo en este hondo pesar el recuerdo de un ayer casi no recordado. Uno que tal vez reaccionó a lo que es ahora, como besas mis clavículas suavemente en un acolchado entorno pasional o como tomo tu rostro y lo acaricio cuando ligeros vellos masculinos me profesan mi realidad al tacto sensible de mis dedos. En este camino me encuentro aún flotando, quiero volar, a veces nadar, a veces... simplemente flotar, que el viento que me hizo volar mueva mi cuerpo en un agua que me lleve hacia otro lugar con recibimientos y ovaciones involucradas, tal vez pueda detenerme en un árbol mágico, que prediga mi futuro, que acaricie mis manos con sus hojas y los elementales me guíen a donde pertenece mi alma, aquel lugar donde mujeres brillan con sus eternas batas blancas y coronas de flores, donde los hombres tienen el poder del fuego detrás de sus espadas de guerra. Donde la suavidad femenina coexiste totalmente con la fortaleza masculina, donde seamos agua y ellos fuego, resistentes, eternos y duraderos. 

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