Una oyente atenta hacia los ecos ambivalentes del terreno humano, donde nos movemos grata y ansiosamente desde las miradas de los otros junto a sus constantes suspiros y desaires. La realidad es adversa todo el tiempo cuando la imaginación crea historias que curiosamente los dioses realizan en el presente. Tanto así, que parecemos artesanos moldeando la arcilla de nuestro propio camino sólo con pensar y vibrar con el sistemático mundo alterno. Me veo tan observadora que cada mirada y sonrisa le desarrollo un camino detrás de sus ojos, le trazo un mundo donde reposa su cuerpo cuando descansa después del agitado día, le coloco un café cerca de la mesita de su morada con una carta con distintos sabores hacia varios portales donde introducir su cuerpo renuente, como Alicia bajo su mundo de sueños. La vida es justo lo que es, lo que se piensa y siente. Como el cuerpo sigue moviéndose lleno de expectativas y anhelos musicales. Creamos ritmos y melodías en cada paso y tacto con la realidad, todo se dibuja dentro de un lienzo pertinente, ese que pensaste, ese que creaste y volviste posible con tus pensamientos. Viajaste de allá hacia aca haciendo posible el transito de lo imposible, volviéndote un manojo de nervios con tanta velocidad en la que se mueve el vehículo de la existencia, necesitas regalarte un descanso en aquel parque cerca de la casa de tal persona que se te ocurra, y reposar ahí unos instantes de este mundo visible dentro de su propia bola de cristal.

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