martes, 31 de octubre de 2023

Perforada por mis lamentos

 


Foto de Ricardo Resende en Unsplash

Una rosa en mi mano se interconectó con mis venas que corrián sangre durante la noche de rojo vivo, mis ojos yacían vacíos e inertes mientras las raíces penetraban lentamente mi cuerpo convirtiéndome en un prado de rosas recién florecido. Acariciaste mis manos mientras mi cuerpo no podía responder y vigilaste el prado bajo mi cabello. Un suave beso se intersectó en mis labios y una espina cerca de mi hombro te pinchó inevitablemente, volteé mis ojos y miré hacia la luna aclamándole una oportunidad mientras mi cuerpo se iba desvaneciendo detrás del prado de rosas.

Un viaje Astral



El poder de la gran esfera que mueve mi rumbo y mi destino, cuando el silencio de la noche me acompaña suavemente, mis pies tocan la fría tierra en mis sueños, como mi alma sale de mi cuerpo cuando descanso para visitar el bosque y acariciar los lobos que sienten mis anhelos. Me gusta sentir el pelaje de estos seres independientes que no interfieren en el camino de los vivos. Mi momento de soñar un viaje hacia ese espacio libre, donde los viajeros sirven a la tierra del más allá, donde damas llorando navegan por los pantanos olvidados, y caballeros con espadas traspasan la tierra con la furia de sus verdades. Es un viaje donde los pordioseros suelen ser los que más codicia alimentaron y donde las damas más finas sus finales arrebataron. Donde los niños inocentes del ruido terrestre jugaron con las flores que muchas madres cultivaron, donde jóvenes enamorados nadaron cerca de los valles de las cabañas rurales, donde abuelas horneaban pan y brujas blancas hacían sus travesías colocando su espíritu dentro de palomas mensajeras. Y yo estuve allí viendo todo dentro del cuerpo de una loba, que transitaba cambiando sus ojos de color y corriendo junto a una gran manada que juntos elevaban sus miradas y aullaban al unísono cuando la luna demandaba su nuevo destino.

Impulsos

Foto de Anton Darius en Unsplash

Una agitación repentina

proveniente de las dudas

se emancipa cerca de la calma

no se detiene 

se expande

no se silencia

una campana anuncia

lo que el corazón aguanta

hay ecos cantando

voces riendo

sollozos del cielo

todo viene de un impulso

lo sientes y explota

justo y preciso

orquestándose en el tiempo

creando melodías

Un despertar nada improvisado



Recostada en la cama un rayo de luz calentó mis ojos cansados y los abrí con el destello de los rayos solares entrando con ímpetu en mis párpados. Era de día y había tenido un sueño similar a una novela de época, donde estaba viajando en tren y corrían una serie de eventos similares a una novela de Jane Austen. Me estiré con mucha pereza y me relajé un poco, eran las 9 am, y como siempre me levanté a preparar mi café y darme un baño que me distrajera del torbellino de la mente y el bullicio de los recuerdos, cuando el agua penetra mis poros me relajo con el vapor que sale y me permite sentir el descanso a través del tenue paso del agua. Mi maestra dice que cuando se abre un grifo de agua y se medita bajo esa lluvia, se limpia poco a poco el aura contaminada para rejuvenecer un poco esa esencia humana que a veces está tan pesada. La vida en su cotidianeidad le puedes dar chispa, agregarle algo de pimienta al almuerzo porque el desayuno en mi caso, necesita placerse lentamente con detenimientos de distintos sorbos de café. Es sencillo la verdad, me he eclipsado y he visto un mundo a través de mis ojos, observé a través de un cuadro de mi casa ese mundo, aquel en el que estuve en vidas pasadas deambulando como una posible cantante o bailarina de escenarios, aunque lo ame, en cierta forma me siguen las advertencias de ese mundo continuamente como si mi alma ya supiera a lo que conllevan mis dones si no los sé equilibrar, y por eso escribo, además de liberador me gusta que otros conecten y alimenten su creatividad, porque es mi banco de ideas, y siempre soñé ser como esa profesora que guía a otros a encontrar su destino, por eso las letras conectan con ese deseo, fluyen y no pararán de fluir a menos que decida tomar un nuevo rumbo, típico del aire que me intercede. 

Un antifaz delante de tu mirada

 


Foto de Klara Kulikova en Unsplash

Descanso en mi cama sutilmente escondida del bullicio

cierro los ojos un poco y mi respiración sube y baja por mi pecho

el corazón aún se agita y despierto

El estridente ruido de la esquina hizo su anuncio

habías vuelto a mis aposentos

pero te vi distinto

tus ojos más mates, con un enojo sombrío y misterioso

te observé fría como suelo ser y te llamé con los ojos

viniste y aún sentía tu tensión

acaricié tu rostro lentamente y posé uno de mis dedos en tu mandíbula

bajé hasta tocar tu manzana de adam y recité un ligero verso

es un porvenir aquel que viste a lo lejos

o un descarado movimiento de tus huellas andantes

no me dejes sin respiro

que tu voz despierta mis impulsos..

luego te besé y dejé que la luna hiciera su trabajo

Me hablan en el silencio


Foto de Larm Rmah en Unsplash

Los eventos que se cruzan en mi mente los vuelvo a sentir latiendo cada día cerca de mi palpitación, mis arterias circulan la sangre rápido y lento como un río caliente al final de la arena de una costa. Recapitulo cada detalle de mi vida sintiendo aún como una mirada curiosa sigue perpetuando el brillo del misterio y rectificando mis acciones. El corazón extrañamente se agita y yo quiero ir en búsqueda de mi amuleto y resguardarlo entre mis manos, que de él se desprenda la luz blanca que dibuja la sombra que me llevará directo al bosque de mis sueños, donde mujeres restituyen mis articulaciones con danzas cerca del río con faldas y coronas blancas. Recostarme en la tierra cerca de las flores y dormir un poco más sitiéndome protegida por mis compañeras y sus conjuros de vida. Coloco mis manos en mi pecho y descanso, porque los sueños no se detendrán aunque cierre mis ojos, sólo viviré unos más y estaré repleta de raíces dentro de mi piel, para formar más y más vida.

lunes, 30 de octubre de 2023

Palabras del Corazón

 

Foto de Sasha Freemind en Unsplash

A veces a través de las letras siento que me escuchan, siento que perciben lo de adentro a través de metáforas del corazón, incluso presentimientos venideros. Por mucho que callo, suelen hablarme a través del silencio esos corazones con los que pude contar. El traspaso de la realidad a la fantasía y de la fantasía a la realidad es un puente conectado que lleva a dos caminos, ambos perecederos. Hay que tomar un largo baño en el lago de las ideas y hundirse hasta el fondo sacando aletas del alma, los peces también pueden ser libres si nadan sin pensar en un final, ya que el temor a ese final no permite que nadar sea placentero, con lo suave que es el agua que te acuna en sus profundidades y dejarse llevar por las olas o la corriente es el neutro sentido de amor propio. La resilencia del corazón es óptima cuando te permites sentir dentro de ti todos los miedos, dolores y resistentes desconsuelos diarios. Cuando sientes que de verdad te escuchan el camino de la vida toma su verdadera forma, te transmite todo aquello que dudabas en un sólo instante de transformación viendo de lejos el mañana sin miedo alguno permitiéndole ser eso que es ''un próximo mundo'' El dolor es parte de la vida y de la vida el dolor es amigo del aprendizaje, porque el destino está tallado en un árbol con palabras sabias, te pueden hablar, lo sientes adentro, los mensajes de quienes de verdad te aman. Conectar es algo que pocos saben hacer, por ello lleva un largo tramo conseguir conectar, conectar con lo mas oscuro hasta lo más luminoso respetando esa dualidad y volverla la no dualidad que debe ser. Tal vez ese templo que me ve desde lo lejos está esperando que lo pise nuevamente para conectar y seguir conectando como lo he hecho hasta ahora con muchos hermosos corazones con los que algún día me reconciliaré. 

El llano, mi tierra

Foto de Jean-Luc Crucifix en Unsplash

Andar por un colectivo hasta algún pueblo con una cabaña, chocolate y pastel, tan sencillo y caro a su vez, porque los pueblos mágicos tienen ese costo artesanal que los mantienen tan cuidados. Me gustaba ir a la Colonia Tovar en Caracas, pequeño pueblito mágico con alemanes y descendientes alemanes por Miranda en Venezuela, hay reliquias ahí como el abrigo negro de botones que compré y un libro sobre una alemana que se enamoró de un llanero venezolano, quienes se distinguen por ser machos alfas, aventureros y apasionados, andando por caballo cuan salvaje alma despierta bebiendo algunos sorbos de cerveza luego de haber pasado toda la tarde cortando madera. Los llanos recorren mis venas, cuando paseaba con mis padres rumbo hacia los Andes, la distinguida pieza de Luis Silva ''Romance Quinceañero''sonaba al inicio del tramo, trataba de una pequeña adolescente que se embarazó de un cantante, es una historia que siempre me enterneció. Un final trágico por supuesto, no es algo peculiar sabiendo como eran aquellos días los distinguidos terratenientes de los llanos. Doña Bárbara, distinguida novela de Rómulo Gallegos, me atreví a hacer mi tarea de teatro con el personaje de Marisela que hizo una famosa actriz colombiana, la usé tanto de referencia que no logré hacer el acento llanero perfecto, todavía no me sale, se me enrreda. Pero siguen ahí esos pueblos donde siempre veíamos los ríos bajo las autopistas, tan hermosos, esa Venezuela se la llevó el comunismo letal que aún presente sigue absorbiendo el alma que realmente nos pertenece a los verdaderos venezolanos.

El cerrojo detrás de la puerta


Un miedo detrás de la puerta

Una inseguridad al ver otros ojos

Un sentido de celos de parte de otros

Se fue una vida

Se anhela la de aquel extravío

Sus miedos se efectuaron

Cuando con temor actuó asustado

Yo miraba desde la ventana aquel gato afuera de la construcción

Me coloqué un antifaz de dulzura

no sabía que pasaba

pero seguía sintiendo

los espíritus nos ven

yo les pregunto

en aquella calle donde os vio mi madre

¿me querían encontrar de nuevo alguna vez?

Crear

Foto de Roksolana Zasiadko en Unsplash

Un viejo corazón que me recuerda y yo recuerdo gratamente, sus besos intensos generaron en mi un sueño distinto y a la vez una fuerte punzada en el pecho agitándose cada noche, sentía mi piel llena de calor como si mi fiebre subiera unos grados más alto. Todo ocurrió a mis 23 años, no había experimentado tanta cercanía con alguien en mucho tiempo, justo antes a mis 17 años me sentaba horas frente a la computadora para leer mangas Josei, Shojo y Smut muy activamente, los dibujos me generaban placer visual y las historias eran tan intensas y gratificantes, tanto que hoy en día, la nueva sociedad progresista lo está volviendo Tabú, un deseo promiscuo de seguir dominando la historia. Leía esos romances impremeditados, donde la principal protagonista vivía una especie de Harem, pero ella no estaba consciente de ese magnetismo que poseía por eso la mangaka sólo dibujaba escenarios superficiales de aquellos encuentros. Hace tiempo veíamos una serie Rusa sobre una reina con mucho poder político e inteligencia que poseía muchos amantes bajo su techo de poder, veíamos la belleza de la sociedad rusa, sus pieles claras y ojos claros, ese aspecto nórdico tan atractivo le daba colores hermosos a su estética. Como esotérica que soy tengo la capacidad de sentir las vibraciones creando y creando eventos similares y subconscientes. Como el deseo humano puede generar fácilmente un escenario con el poder de la atracción y manifestación. Sin darnos cuenta hemos generado toda clase de magnetismo desde que comenzamos nuestra vida, y el lujo de sentirlo no suele ser tan satisfactorio. A veces el deseo es tan grande que te ciega de tu mismo eje, centrarte en ti y amarte. Aunque hayan miles de historias en el mundo y nuestro corazón se agite y se abra a nuevos experimentos es muy trivial percibirlo sin caer un poco en la pérdida del centro de nuestra alma. Las fantasías nos recorren, están en el subconsciente perpetuando hechos imaginativos que pueden crear. Tener esa capacidad innata de imaginar solo te permite crear, crear es tan mágico que solo con unir algunas palabras puedes armar los escenarios que sueñas sin ningún impedimiento lúgubre de la moral y estética. Está más allá crear, y hay que permitirse sentir un poco para poder crear.

domingo, 29 de octubre de 2023

Lucha de Dioses


El aro de cristal que reconfortaba a la reina de hielo se hizo magistral cuando un secuaz guerrero tomó los ciervos que custodiaban su salida, la reina de hielo observaba una montaña a los lejos que estaba estallando en fuego de furia, mientras los hombres del Sur con lanzas y espadas corrían en su búsqueda. Los guardias de la reina gritaron con poder y alzaron sus armas contra el reino del Sur, ella giró en forma de torbellino hasta el cielo azul y con un arco de hielo golpeó al primer hombre que corría a su encuentro, el rey de fuego lanzó cañones desde los lejos buscando derretir instantáneamente con sus bombas el hielo y la nieve provista de total rigidez, contuvo su grito de guerra cuando espadas rápidas de los guerreros de la reina de un material resistente al fuego, un acero potente perforó los corazones de varios hombres del Sur. Era una guerra de dioses hartos de la impunidad de los humanos en la tierra, unos a favor de algunos mortales otros en contra, en una lucha sublime y sagaz mientras los silfos trataban de acunar los pequeños semidioses descansando en las cuevas cerca de las laderas de las montañas.

La dama dentro del espejo


Foto de Markus Gjengaar en Unsplash

 De un miedo nació una curiosidad y de la curiosidad un miedo, ambos coexistieron en un presente continuo y atestiguaron los espectros de los espejos mientras el cielo se oscurecía en la madrugada, una chica con ojos violetas ingresó en el espejo de plata para entrar al mundo de los no vivos, danzó cerca de las damas de calavera y regó las rosas negras con lágrimas de frustración. Se acostó sobre la tumba de un caballero de la antiguedad, aquel chofer de tren que le enviaba cartas clandestinas, porque sus padres no aceptaban los orígenes de su cuna de plebeyos, solía ir hasta la fuente en la madrugada a su encuentro mientras sus padres dormían y cuando un disparo se acercó hacia ellos una montaña de pesadumbre se lo llevó lentamente, con manos de todos los tamaños colocándolo al fondo de un pozo bajo tierra. Lisa miró hacia ese cielo oscurecido donde Hades tomaba los gigantes monstruos del Tártaro y la hacía testigo del pesar de su amor perdido, siguió regando la tumba con lágrimas de dolor hasta que sus ojos sangraran y se desvaneciera en la tierra de las penumbras. 

Una fotografía puede traer un mensaje


Me acerqué a mi mesita de noche para sacar mi vieja cámara de grabación, tenía pensado guardar alguno de los videos en mi computadora para hacer un repertorio de recuerdos familiares del año con mi familia. Se cayó mi micro SD al lado de mi viejo zapato deportivo, me agaché para recoger la tarjeta que con torpeza la desvié con mi pie debajo de la cama, cuando palpé el piso buscándola sentí un tacto frío de una hoja de fotografía. Tomé la fotografía y la miré, era una foto de la cena de despedida que tuve con los viejos amigos de Martin, me senté en la cama para observar detenidamente la fotografía, mi cabello estaba corto aquellos días ya que había obtenido un nuevo trabajo como asesora y no tenía tiempo de ir al estilista, a mi lado estaba Damian con sus típicos ojos melancólicos y la tragedia detrás de su mirada constante. Me hice su amiga más íntima aquellos días, era la única a la que le contaba aquellos temibles secretos que le causaban miedo todas las noches, y me di cuenta que tan típico de mi andar, me alejé aquellos días porque necesitaba tiempo para reorganizar mi vida, así que perdí completamente su contacto. Me puse a buscar en mi librero una agenda donde solía guardar los números de muchos de mis conocidos, usaba el método tradicional porque solía ser algo despistada para almacenar contactos por smartphone, olvidaba sus nombres o apellidos fácilmente. Busqué en mi lista por la letra D y finalmente lo encontré entre los primeros números, lo almacené en mi nuevo teléfono para contactarle apenas tuviera un tiempo esta noche. Recuerdo que siempre lloraba un poco cuando hablábamos en mi edifico, me decía que estaba cansado, pero yo no hallaba como consolarle así que lo invitaba a comer cuando mi madre preparaba algún platillo. Bajé las escaleras hasta la sala de estar para buscar mi laptop y me detuve un momento para recordar una vieja foto que guardé hace unos años en mi carpeta de recuerdos de Navidad. Encendí mi laptop y busqué en mi escritorio esa vieja foto que tomé el día que hice un seminario en una Iglesia de la zona. Ahí la encontré, era Lisa la vieja novia de Damian sonriendo muy alegre después de haber hecho unas alabanzas en un concierto con su banda y ahí también estaba él sosteniendo sus baquetas con mucha alegría, era el único medio de drenaje, me comentaba, donde liberaba todos los nervios con compases rítmicos. Terminaron después de una fuerte pelea que tuvieron porque su padre estaba cansado de ver a Damian comportándose de forma poco amable con Lisa y por ello hubo una fuerte discusión un día que la acompañó a su casa. Lisa solía darme clases de solfeo aquellos días y en momentos de descanso siempre me comentaba lo difícil que era su relación, tanto que ni Dios veía como ayudarles. Ahí me detuve un momento a pensar que cuando hay un final siempre hay un nuevo comienzo ya sea bueno o malo, pero siempre hay un comienzo después de una pérdida. No era repentino ese pensamiento ya que me venía aquejando unas horas después de haber perdido mi empleo en mi primera tienda de comestibles. Dejar ir es tan difícil como sostener, pero un viejo amigo siempre necesita alguna confidencia que derramar sobre otros hombros y consolarse, tomé mi teléfono para marcarle, creo que es un vestigio el haber encontrado esa fotografía debajo de mi cama. 

Foto de Luca Bravo en Unsplash

Una flor del mañana


 Foto de nine koepfer en Unsplash

Cuando danzo el mañana se vuelve eterno ya que los pason corren por pasillos distintos y giros sorpresivos en compañía de hombres y mujeres queriendo volar por cada estancia volviéndose el quehacer de mi corazón. Cuando voy a mi centro espiritual me sumerjo en el silencio de otras manos que tratan de calmar lo pesada que es mi mente y lo poco precavido que es mi cuerpo al actuar. Pero cuando no estoy ahí doy pequeños giros y me detengo un momento frente a un nuevo panorama, el mañana. El ayer aún está ahí tratando de explicarme porque el hoy es tan extraño y poco convincente, y porque los lirios que empezaron a brotar debajo del suelo de mis pies crecieron tan sorpresivamente rápido. Tomé una flor y la observé detenidamente, viendo como sus hojas están equilibradas y unidas poéticamente en sincronización perfecta con sus contrastes, coloco una en mi cabello y sigo andando hasta donde me lleven los lirios que nacen y nacen por ese suelo vivo. Siento la tierra en mis pies humedecerse abriendo a su paso agua cristalina que me lleva a un bosque repentino, me agacho para tocar el agua que se hace cada vez más honda, me sumerjo cada vez más hasta nadar por el lago que me guía lentamente a algún lugar misterioso. Un gigante árbol mueve sus ramas para ayudarme a salir del agua y en medio de eso siento un cosquilleo detrás de mi espalda por la zona de las costillas, el hormigueo que siempre siento detrás de mi corazón se expandió por los laterales de mis omoplatos y en medio de eso una pequeña pluma cayó frente a mi cara, la tomé con las manos rápidamente y la soplé para que me llevara hacia aquel mensaje que mis maestros tratan de avisarme desde hace días y no logro escuchar detenidamente por el ruido de la música agitada de los tambores, un bullicio que pertenece a mi mente desde hace mucho tiempo, fiestas tremendas y ruidosas de mis cantos multicolor.

Un viaje dentro de mis estancias


El árbol que ha plantado en mis raíces ese deseo de renacimiento certero. Deambular de bosque en bosque cerca de confidentes fabulescos, reprimiendo mis sentidos fuertemente porque me siento parte del clan de Dios. Me sugiero más allá de las voces de placer, ruido, gritos y euforia un poco de la serenidad de un lago, donde habitan monstruos que no se condenan dentro de sus impulsos naturales. Aunque me siento luminosa como la luna, el estridente ruido de lo mundano me llama porque la capacidad actoral de mis extremidades no es sutil sino hace mucho ruido. Qué mágico sentir con tan sólo mover mis dedos, qué irónico los que sueñan pero danzan en los valles prohibidos y se dispersan un poco de la eternidad. Qué grato pertenecer a un lugar que me desvía todo el tiempo de antiguos anhelos. Lo digo millones de veces, mi padre celestial es estricto, no es suave conmigo. Renací millones de veces, he sido toda clase de persona, lo justo es estricto pero el pesar de no entenderlo se vuelve una pesadilla. Es magistral la vida, lo siento en mis letras, pero las sonrisas pueden condenarte si no las sabes enunciar en el momento correcto. Me he perdido muchas veces para encontrarme siempre en el mismo espejo, los mismos ojos oscuros y cabello esponjado. A veces cambia de figura aquel rostro simétrico, le salen marcas de rasguños hechas por sus propias uñas, a veces las caricias de protectores las apaciguan. Regerando las marcas punto por punto, el brillo de millones de ojos sigue perpetuándose y no es fácil de detener. Por mucho que haya soñado ser parte de reflectores, conozco el mundo a la perfección, los lobos disfrazados de ovejas y las damas celando el brillo natural de la presencia brillante. Me cansa, por eso escribo y me sumerjo en algún libro en algún café citadino, en silencio y concentrada. Como aquella dama que me relataron alguna vez, que sin darse cuenta la miraban sin parar, yo por el contrario, aunque me de cuenta porque soy intuitiva, quiero dispersarme en la eternidad de mi juventud, sentir en mi paladar cada trozo de comida recibido de los cielos y perpetuar en mi rutina el mundo que aún representa mi linaje, que muy potente sigue brillando detrás de mí, haciéndome dueña de mi propio mundo y mis propios portales. 

sábado, 28 de octubre de 2023

El pequeño viaje de Lina

 

       

Foto de Abbie Bernet en Unsplash

El cuerpo de Lina temblaba cuando escuchaba el llanto perpetuante de una dama de otro portal. Sentía que le pedía auxilio, que era la única capaz de escucharla. En medio de todo ese ruido que percibía cuando estaba sentada frente a la parada de autobus, se detuvo un momento para seguir las indicaciones de la medalla que brillaba cerca de su pecho. Un diamante color turquesa que le obsequió aquel hombre misterioso que la encontró cuando bebía un café cerca de su apartamento. Cada vez que conocía a un nuevo forastero de su libro de vida sentía un nervio singular en su corazón, como si esa persona ya la había encontrado alguna vez. La medalla brillaba y ella escuchaba el interior orquestando varias voces hablando a la vez, cada una emitía palabras distintas pero ella se concentró en una en particular. ''Por favor dale aquella nota que escribí y dejé en mi libro rojo, en el estante blanco de mi vieja casa'' Un poco absorta en el sonido de su voz, cerró sus ojos para concentrarse y crear una imagen mental de esa voz, una imagen borrosa en su mente se fue aclarando haciendo ver a la antigua mujer que vió viajando en tren con ojos llorosos y aspecto cansado, sus ojos estaban tan mates, tan escasos de brillo que supo que su alma estaba a punto de partir. Se colocó los audífonos e inició un viaje hacia la ciudad natal de su madre donde vió a aquella chica de cabello rojizo. Recordando las palabras de su antigua maestra sobre concretar en cada alma que transita por su vida un nuevo souvenir, transmitiendo los mensajes que los espíritus le dictan a través de los portales de comunicación astral para enviar mensajes a sus familiares y amigos. Es un trabajo muy ardúo porque no le permite estar tan atenta a su entorno real, pero a la vez significativo porque siente que muchos en la tierra no han escuchado a algunas personas que partieron de este mundo con mucha tristeza. Vibró el celular que guardó en su bolsillo trasero para leer un mensaje de Ellan.— A Tania no le gustó lo que dijiste en la cena, quedó muy desconcertada—. Lina recordó que fue algo impulsiva al decirle a Tania que no le gustaba la manera en que David la trataba, porque estaba comportándose igual que su padre. Rara vez su instinto fallaba al leer a la gente por eso se lo advirtió, pero nunca sabe cómo decirle a muchos lo que presiente sin que lo tomen como alguna clase de entrometimiento. Guardó el celular, le contestaría más tarde o perdería el tren. Al entrar había un ligero olor a cigarro, un olor familiar para sus fosas nasales, ya que disfrutaba olerlo cuando su tía conversaba con su madre en el balcón de su vieja casa. Se sentó al lado de la ventana, para despejar un poco la mente y descansar un poco, cerrando los ojos aún sabiendo que ahí también le hablarían...

Ojos dubitativos

 

Foto de Arūnas Naujokas en Unsplash

Recuerdo aquel día de mi adolescencia en donde deliré por primera vez un diluvio de emociones entre mi primer amor y la segunda ilusión de mi vida. En mi mente corrían imágenes inventadas por mi mente como si millones de voces me hablaran aquellos días. Razón por la cual aquel escritor del que me enamoré usó mi imagen de musa para un cuento muy hermoso de una chica internada en un hospital. Siempre estuve protegida en el resguardo de mis padres en un país caótico y fui una historia centrada entre las puertas de una comunidad latina, ganándome el amor de señoras ancianas y los sueños lejanos de jóvenes que me veían tímida y taciturna. Hoy en día tengo la misma imagen de aquellos días en combinación con una madurez instantánea. Aún escucho esas voces pero las convierto en literatura, si bien, es una literatura muy ambigua, porque dejo que las letras vuelen por el teclado. Simplemente salen y salen volando sin ningún detenimiento y trato de ordenarlas en metáforas creadas por mi combinación particular para unir verbos y sustantivos. Cada vez que siento el sol imagino a los seres elementales volando por los árboles y llamándome para crear una historia que ellos me susurren. Así como escuchaba las cigarras en mi ciudad natal, aquí escucho las aves y la risa de pequeños niños socorriendo el pesar de viejos ancianos del barrio. Hay historias detrás de cada pueblerino y a mi siempre me ha gustado escucharles, siento que esos ancianos que se mueven en su silla mecedora tienen tanto para contarme del pasado de Buenos Aires y ese futuro en común que comparten por medio de sus intuiciones paternales. Cuando sorbo mate los recuerdos vuelven, el pasado regresa por la ventana y me dicta esa creación en hojas manuscritas para ojos atentos, sopeso un mañana sigilosamente, esa capacidad que tengo para sentir en el corazón lo que otros sienten me vuelve sensible y la única forma de calmarlo es dejarlo ser. Me permito seguir vislumbrando el mundo y hacerlo parte de mi cuaderno día a día, y recalcar en cada linea de el lo que percibe mi corazón. Lo que a gritos me dicen algunos pero no logro escuchar muy ágilmente porque mis otros sentidos tratan de explorar sus visiones en conexión con este mundo.

El viaje de Anabella

 


Foto de NEOM en Unsplash

Anabella caminó cerca del arco de plata leyendo las escrituras marcadas sobre la columna de piedra, contenía garabatos que según ella pertenecían a la antigua lengua que hablaba su pueblo hace 1000 años atrás. Mientras trataba de recordar en su mente la traducción de aquellas lenguas vino un presagio repentino.

Hombres con espadas y caballos amedrentaban un pueblo clandestino de origen gitano cerca de su antigua casa, tomaban de rehenes a hombres artistas que acampaban en ese lugar, se veía llorando desesperada mientras un hombre con capucha se acercaba hacia ella y en ese instante se detuvo su sueño. Con su corazón acelerado transcribió las escrituras del arco en su libro de conjuros y fue directo hacia la antigua mansión del pueblo donde solían vivir los entes gubernamentales de aquellos años. Tomó su caballo y galopó en dirección al este, pensando detenidamente como escabullirse de los guardias que hacían vigilancia cerca de esa zona, recitó un pequeño cántico en Hebreo mientras se colocaba su capucha color caoba sobre su cabeza, detuvo el caballo cerca de un riachuelo mientras movía sus manos creando una ola de viento que viajara hacia el este. Hace algunos años su mejor amiga Clara había detenido la búsqueda que había emprendido hacia el este porque casi la descubrieron aquella vez, por lo cual optó por retrasar sus avances y escabullirse de la mansión para poder salvar su pellejo.  Anabella por el contrario duró varias noches desvelada para mejorar sus hechizos lo mejor posible ya que todo el tiempo desde muy pequeña soñaba con el pasado de su pueblo y se veía dentro de los cuerpos de cada uno de sus habitantes. El ruido del riachuelo se hizo más ligero mientras caminaba por la arboleda del lugar, con el viento que hizo minutos atrás pensaba haberle causado somnolencia a aquellos guardias de la mansión, para poder entrar en el atajo que soñó hace unas noches que la llevaría a la biblioteca escondida al fondo de la mansión. Susurró lentamente otras palabras en Hebreo mientras veía a los guardias durmiendo frente a la puerta trasera de la mansión, caminó lentamente abriendo silenciosamentela la reja con un hechizo de apertura, se escuchaba música cerca de la puerta de entrada así que supuso que había algún festejo en el lugar, optó por ir silenciosamente por el camino que había soñado; se encontraba debajo de un túnel de piedra en el jardín trasero. Los viejos mandatarios se ecuchaban a los lejos gritando con alegría el triunfo de los ministros del pueblo, ella sostuvo  una risa de sorna mientras entraba por el tunel del jardín, estaba tentada a descubrir los secretos del impune mundo de estos mandatarios.

Revuelo de una mente futura

 


Ha despertado el misterio detrás de mis manos que con tus ojos buscas descubrir divagando en ideas remotas y acertadas a su vez. Mi campo mental lo descifran quienes conectan con mi espíritu el cual revuela desde este plano hasta el astral sin ningún impedimiento. Los cielos describen los comienzos de tantas Eras a las que he pertenecido que el final nunca existe y me vuelvo eterna como el viento, y a veces efímera cuando no encuentran un rumbo fijo en mis andanzas. Como Don Quijote convierto mis alucionaciones en historias y a su vez en impulsos de artistas devotos a su corazón, recuerdo el momento de mi niñez que insegura viajaba entre niñas acopladas a modas y niños con fervientes deseos de una belleza femenina cristalizada en pieles trigueñas. Después en la adolescenia retraída en mis estudios pero activa en mis hobbies me hizo la persona con personalidad cambiante que soy hoy en día. Como nunca enlacé en mis secundaria, tanto que fui tema de chistes entre las personas menos interesantes de mi entorno. Hay una música que resuenta todo el tiempo en mi cabeza, melodías que guardo en mi grabadora y memorias en mis presagios futuros. Los lienzos que ilustran mi morada pertenecen a enamorados eternos, esos que coexisten con el amor en constante equilibrio junto a las ansiedades pertenecientes a nuevos amaneceres.

Sueños Clandestinos

 



Unas cortinas color carmín resguardan mis deseos femeninos detrás una ventana custodiosa, te acercas lentamente cuán caballero de sueños dorados despojándome de los pesares que me visten en silencio, la sangre de mi cuerpo se mueve lentamente mientras las caricias me embriagan como el vino de la tarde adormeciendo mis sentidos pacíficos y despertando el alma letal en mis adentros. El ruido de mi mente se aqueja y grita escondido pero la calidez de mi aliento se exalta cada momento, me dejo llevar por la corriente del río prohibido mientras el cielo cambia de color, un color vinotinto con tonalidades oscuras, mis ojos cambian de color cuando entrepitósamente mordiste mi cuello, perforando con tus dientes los dolores que me envuelven, mi cuerpo se va lejos de mi mente y los sueños permanecen debajo de esa cama clandestina.

viernes, 27 de octubre de 2023

Los pesares de un corazón que recuerda


Foto de Jairo Alzate en Unsplash

Hay un diluvio en este cielo lleno de agua de almas sintiendo aquello que resguardan todo el tiempo, hay un sentido de pertenencia en cada corazón, un anhelo escondido en lo profundo, y hay manos que tocan los pechos de esas vidas eternas para acoplarlos al calor de palmas divinas. Me he sentido parte del viento y he querido visitar cada morada de mis sueños, he recitado las prosas bajo un manto de brillo y debajo de la cosecha de nostalgia he repartido cada sueño a singulares personas cautivas. Aquellos días injustos retratan en el presente un ambiguo recordatorio para ti, has sepultado muy en el fondo de mi tierra las raíces que ahora están renaciendo, repartiste en mi jardín el agua que me hizo desarrollar aquello que tanto temías y no supiste cuidar. Ahora el cielo, testigo de mis noches de llanto le regala a los ángeles aquellas divinidades que percibieron en mi libro de vida el nuevo mundo creado por mi linaje, tal vez difícil, probablemente exhaustivo, pero es parte del mundo. Se dividen en partes aquellos hechos que formaron parte de nuestra historia para hacer de un libro el pergamino de un instante, el recuerdo de una dama oculta por el ojo frío de un caballero distante y el ruido de afuera de mujeres y hombres ansiando aquello que no encuentran detrás de sus puertas. Pero algo es seguro, somos un linaje de escritores, artistas, bailarines, cantantes; tan bohemios como el cielo de San Telmo y tan agitados como un Broadway estridente y mágico. 

jueves, 26 de octubre de 2023

Música y palmas

 


Foto de Kyle Head en Unsplash

Titilean las luces sobre mi cabeza y mi cuerpo vibra al son del jazz antiguo, los reflectores brillan y a los lejos me tiran una sombrilla, la tomo y golpeo una caja negra con lunares abriéndose sorpresivamente. El misterio tras esa caja son las conjeturas de miles de notas musicales repartiéndose sobre cada oyente, un sol sostenido despierta a un trigueño de ojos verdes, toma su violín y de sus manos la magia de la cuerda frotada perfora la zona izquierda del auditorio, suena una trompeta al fondo, y un singular caballero de ojos violetas y una capa bordada con eufenismos de hombres singulares despierta el ruidoso y poderoso estruendo de un si bemol. Sonrío muy alegre mientras de la caja salen pequeñas estrellas enterrándose en damas caucásicas, que toman sus faldas y quieren sentir el swing de sus pies despiertos. Soplo un poco de aire de mis labios para regenerar el espacio con vientos de compases florales, lo que sé hacer mejor, cantar con registros contra altos y sopranos sin incovenientes, mi abuela renace en mi voz y le regala a la audiencia los dubidada guardados en reliquias trascendentales, el mundo de la expresión crece y crece, las montañas afuera del techo que nos consume hace brillar el exterior con el imponente miedo de la naturaleza recibiendo de cada teatro el reflejo de artistas respetando los dictatamientos de Dioniso. 


miércoles, 25 de octubre de 2023

Los reflejos de viejos corazones


Foto de Natalya Letunova en Unsplash

Una rigurosa conexión entre el cielo y la tierra me permite concretar eso que tanto aclamo diariamente como el silencio de las voces que agitadas me llaman para perderme de este camino de hojas marchitas, tomé una que aún vivía y desterré un poco de tierra para posarla en el interior de un nuevo renacimiento, uno que me comprende cada vez que mis venas se conectan con almas a las que pertenecí alguna vez, ¿por qué? dirán aquellos que me conocieron y vivieron conmigo intercambio de conocimientos y disfrutes fugaces, confesiones de nuestro interior y vagas conversaciones en los subterráneos y parques de la ciudad. Porque cada uno tenía una expectativa distinta de mi sueño pasado, y cada quién quería manejar mi futuro a su conveniencia social. Por eso me alejé, porque no sentía que haber decidido este momento para mi era oportuno compartir con corazones que aún luchaban por encontrar su propósito y negarse a la incertitumbre de no conocer mis planes de vida. Porque verme como una flor salvaje que pincha otras manos para protegerse del estravío no es sólo un capricho sino el reflejo de mi independencia. He perforado con mi pesar corazones que han llorando mucho tiempo y siempre quiero contenerlos en mis brazos y que descansen un poco del dolor de tantos días sin que en ellos surja el deseo de apagar el bombillo que se enciende en mi cabeza y deslumbra para que otros sonrían, es irascible y poco oportuna mi personalidad cambiante que como el sol puede brillar, o escandilar un poco de luminosidad desde la luna, también pueden salir rayos que se figuran en mis mejillas, aún queriendo socorrer a quién lo necesite, quedo en desventaja cuando mi corazón se expresa con impulsiva naturalidad, pero es ventajoso sentir mi compañía sin apegos, porque si comparto esto que sueño con otros, sus vidas pueden crecer como un gigante árbol del bosque más mágico, porque mis intenciones son justas y transmito el regocijo de un nuevo mundo con quienes quieran reunirse en mi clandestino mundo secreto.

Recuerdos de una noche

 


Foto de Jacob Rank en Unsplash

Un cuerpo respirando pausadamente cerca de mi pecho, me abraza con un potente regocijo y un sentido de pertenencia de por medio, siento su corazón latir mientras mis venas recorren sangre caliente ahogando su tacto y uniéndolo con mi suave piel, cuando una lágrima de sus ojos oscuros sale y se reposa en mi hombro, mis ojos diluyen su propio pesar y lo resguardan en sus caricias propensas a brillos de su alma encendiéndose en un cuarto iluminado por la lámpara de sal, quién es presa de dos cónyuges enamorados. Cuando colocas mis muñecas detrás de mi cabeza y sostienes una por una embestidas con ruidos melódicos y acompasados las nubes de un cielo rosáceo inundan la habitación con miles de pétalos dormidos en un suave manto de placer, el tiempo retrata recuerdos en cada ventana cerrada y dispersa los ruidos de afuera creando ecos de dos amantes resistiendo sus divinos tesoros. El tiempo recorre relojes todas las noches de quienes sueñan con amar y sentir el romance que tanto leían durante décadas de literatura liberada hace millones de años, el tiempo te hace posar como estatua bajo la luna que enciende su luz para hacerte foco de nuevos ojos dormidos, y retratas en ojos despiertos el porvenir que tanto ansían. Todos enlazan posiblemente en la química natural del tiempo, tienen derecho a amar y ser amados por quienes anhelan, todos buscan lo que los viejos libros escribían en esas mentes de autores imaginativos y sueñan con perpetuar la luz y oscuridad del mundo en dimensiones de ruido y silencio. 


martes, 24 de octubre de 2023

Vida Artística

 

Rebobino y rebobino aquello que pasó hace años bajo miles de temporadas nubladas y como navegué lentamente sobre las aguas que mi alma encontraba, he predicho cada instante que vivo por cuenta propia y los hechos son más que claros cuando sentimos millones de situaciones creándose en un sólo momento. La transparencia del ser humano se hace presente cuando libre puede expresar el arte de su corazón sin ningún impedimento que lo contenga además de su propia consciencia. Porque no expresar el alma artística que sentimos adentro es como estancar un agua que nació para fluir y no convertirse en un pantano al que se le agrega más y más vida muerta. Fluir cuando se es artista es Ser sin perder la Cordura y vivir ante los parámetros que ves a lo lejos, realmente descubrir que a la larga te sentirás totalmente satisfecho de tu decisión como haber terminado un nutritivo almuerzo. El arte puede ser oscuro o claro pero siempre será arte. Mi viejo profesor de teatro fue muy decidido al explicarnos la teoría de la Bacanal de parte del Dios Dioniso, el Dios del teatro. Los artistas más competentes somos como ese Dios, totalmente pretenciosos, estamos sobre el escenario viendo como otros se sucumben en la Bacanal, pero los que interpretamos nunca caemos, porque se pierde la esencia de la verdadera interpretación. Caer en la creación de un escritor es como convertirse más en audiencia que en intérprete, y creo que alguien con pretensión artística jamás lo haría como aquel referente Dios. Él observa, y ejecuta su modulación, se pone la máscara de otra persona pero nunca en la vida real lo será. El arte es así, por eso sentirlo y expresarlo es la clave, pero nunca sucumbir en él y perder el rumbo de la vida. Así que Sentir, Desear, Expresar se conectan íntegramente cuando a partir de ahí desarrollas lo que soñaste bajo reflectores de luz y cámaras color mate, es sencillo ser perspicaz en un mundo donde todos piensan de forma muy simple y madurar en este camino hecho para visualizar y crear la sociedad que nos comparte día a día en nuestros andares. 

Direcciones precisas



El sonido intrínseco de una mente con recuerdos constantes que te crean una realidad que se vive en carne propia para las próximas memorias. La vida es justa con quienes se merece e injusta en el mismo sentido con los que no, a veces injusta con los que merecen y justa con los que no. Un ciclo constante que amerita de estudios continuos de esos psicólogos que duraban noches investigando teorías de nuestros circuitos cerebrales y también despertares durante la meditación de viejos maestros orientales. El oriente y el occidente se mueven distantes, cada uno en su frontera lejana uniéndose a través del interés cultural de viejas vidas o círculos sociales mediáticos, ya sea casual su bajo nivel de expectación por otros en antiguos años de su inicio. El oriente me persigue y a veces quiero salir corriendo de él porque ahora en esta vida soy occidental y el desapego es oportuno; a veces quiero entrar a una iglesia y calmarme pero la furia crece cuando las injusticias que se oscurecieron bajo esos techos se pintan día a día con temibles nuevos barnices, mejor me quedo en los prados lejanos de los Andes de mi niñez, donde vive toda mi familia paterna, y me vuelvo amiga de la cosecha y el pan artesanal, mi hogar no es Francia, aunque me guste su arte, tampoco Japón aunque ame a mi maestro Okada. Mi hogar es la permanencia en el presente continuo de voces que me guían y el singular desapego con los ojos de la mortalidad latente. 

La realidad posiblemente cambiante

 


Las leyes pragmáticas de hombres y mujeres sin consciencia total desborda el hecho de que se vean hipócritas y no me interesen en absoluto, al igual que mi naturaleza salvaje que se aqueja todos los días de la oscuridad que no saben domar al no aceptar su lado animal. Así se mueven los sentidos de aquellos pueblos que sólo pudieron domar con armas de fuego, y por eso quienes las usaban eran aquellos que con sus gigantes panzas las derramaban sobre la mesa mientras los obreros esbeltos practicaban sus rutinas. Qué superficial me escucho cuando también los más esbeltos pueden ser los más crueles, por eso no considero que reprimirse en facetas de bondad sea real y certero, porque no conozco al primer ser humano que no le hormiguee una simple oscuridad natural tan pequeña, del tamaño de un guisante tratando de retratar una bondad simplemente creada por paradigmas de gentes con anhelos utópicos. En este mundo me muevo con la cara que muestro al frente de todos con total sutileza para poder almacenar en mi banco la prosperidad de un futuro conciso. Los budistas coexisten con la no dualidad, los más arraigados y apasionados con ello suelen luchar con el lado humano que por años trató de desapegar el príncipe ascendido, con otro nombre, y otro final de su propia transicción. Me veo siempre dispersa por mis letras, que se mueven y salen de mis manos una por una volando hasta un cuaderno o un dispositivo distinto, pero siempre se mueven singularmente, el momento certero en que vuelvo a escribir mi pasado es ese instante premeditado en este presente para concretar un hecho pausible digno de un mundo que ya no existe actualmente. 

lunes, 23 de octubre de 2023

Una trascendencia

Foto de Milada Vigerova en Unsplash 

La trasendencia de sentimientos a realidades superfluas y vagas como aquel tren que perdí cuando miraba un destino distinto. La elocuencia de mi andar es indescifrable a pesar de que yo descifro perfectamente lo posterior a mi origen. Las voces en mis sueños me dictan las congruencias certeras de mi comportamiento, como un profesor de mi linaje ancestral diciéndome todo lo que debo ejecutar para el bien del mundo, es un camino arduo pero seguro. Me encanta conectar con humanos, y yo soy una, siempre lo seré, querré ser ave sólo cuando esté preparada para una ligera y corta vida. Sencilla como el viento, como mi signo de esta vida, Acuario, de aire y agua en ciertas tonalidades de su gran dimensión. Suelo sentirme conectada a otros con emociones seguras, a veces devariantes como notas musicales desordenadas, que orquestan en el aire sonidos muy estresantes, a veces conecto con tantas personas iguales a mi esencia que el valle de flores que nace en mi hogar se hace cada vez más grande, y el deseo de no marchitar ninguna de mis preciadas flores es mi mayor deseo. Soy bastante dura con los que más amo, incluso con quienes han traicionado mi confianza porque para mi fueron tan importantes que mi ego quiere volverse más pequeño para mi interna y aclamada reconciliación, me permito brindarle a muchos la oportunidad de entrar a mi mente y combinar con ellos hechos increíbles que quiero compartir porque no soy egoísta, el deseo de que los demás sean felices a base de mi influencia es muy legible ante mis ojos, por ello el resentimiento que he creado a los que más he amado siempre se vuelve presente, por ello mis cartas a veces las quiero tirar lejos de mi mesa y que caigan en un profundo río de fuego, porque no quiero ser bruja, a veces, ni tener tantos poderes, deseo con toda mi alma ser más normal y prepararme para lo que el Grande, el padre que siempre escucho dentro de mi corazón me permita formar parte de su paraíso. 

domingo, 22 de octubre de 2023

Aquel tunel de la ciudad


Foto de Ricardo Paredes en Unsplash  

 Las metáforas suenan por momentos en mi mente sincronizándose una por una para abrirle espacio a un momento creado, las manos cuando las detengo un momento frente a mi terraza, el viento dibuja en ellas esos antiguos hechos que percibieron los ángeles cuando estuvieron moviéndose junto a mis pasos. Las almas con las que presencié días y noches particulares, como aquel día luego de haber terminado con mi primer novio oficial, que en un mes después un amigo con onda Hardcore, me invitó a tener una salida entre amigos donde como es evidente, me vio soltera para codiciar una posible unión con su amigo cercano que al verme se enamoró al instante, cómo hacerme tan susceptible al hecho de que no es posible para mi conectarme al instante sin ningún impulso de los ante pasados de por medio, me refiero, a ciertas circunstancias que se mueven para que sea posible esa llamada ''química recíproca''. Mencionando los ante pasados por mis evidentes y ya dichas creencias hacia la espiritualidad oriental. Ese día estuve de noche en Caracas caminando a través de un túnel de autos de la ciudad con rumbo fijo pero con mi corazón latiendo a millón ya que en Venezuela no es del todo seguro vivir esa clase de aventuras sin riesgos prematuros con la delincuencia juvenil creada por los resentimientos que generaron las ideologías comunistas en ellos. Después de ese día mis intentos de tener nuevas amistades se vieron distraídas por anhelos románticos que en ese instante no pude compartir. Más allá de eso, tuve la suerte de que no colocaran ninguna pastilla extraña en mi bebida aquel día que tomamos, porque sí, a veces no se nota y parece que fuera diferente pero aún hay gente buena en el mundo, por lo menos algunos de los que sentí en ese preciso instante, porque el futuro se desconoce en esas mismas gentes y los impulsos oscuros de sus facetas ocultas. A pesar de ello, los buenos recuerdos quedan grabados para un tocadiscos y una canción Indie de viejos rockeros deambulando en tiempos remotos, relacionándose con pasión juvenil bajo un cielo oscurecido con adolescentes que aún disfrutaban de Toques de rock nacional y pogos realizándose cerca de la famosa Plaza Altamira con su icónica fuente rodeada de jóvenes enamorados, amistosos o bien, enemistados por su juventud.

Nuestro corazón


                             Foto de Brooke Cagle en Unsplash

 Un lapso de aquí a la realidad latente, los pasos seguros de transeúntes decididos, los míos andando como el viento que entra cada momento con ráfagas que me llevan a mi destino. Me siento amada por el cielo, sus ojos y su tacto sereno, la risa de sus labios, el enojo de su sorpresa, la distancia que marcamos para respirar un poco y seguir, seguir caminando en este país, sintiendo el gran deseo de emancipación siempre recorriéndonos, somos dueños de nuestro reflejo, somos tan parecidos que yo al ser una estrella eres la misma reflejada en una transparencia remota, tenemos los mismos deseos perforando todas las raíces de los árboles queriendo nacer y brotar en el tiempo estas ideas remarcadas en mi mente, hay algo más renuente dispersándose al igual que las hojas otoñales cuando el viento las tira lejos de mis pasos. Tantos ojos encantaron mi corazón, unos más profundos que otros, otros más efímeros. En aquel Matsuri caraqueño que disfruté, fue el primer momento en que un joven japonés mestizo no dejaba de mirarme muy atento todo el tiempo mientras disfrutaba mi entrada a ese evento paulatino. Detrás del umbral de mi corazón la entrada está abierta a sentir, porque sentir te permite masajear tus propios deseos con caricias certeras y acogedoras, para sumergirte en ese placer que invade tu propia pertenencia con tu personalidad y tu cuerpo ansioso por vivir. También he visto como encantas y traspasaste mis mismas fronteras de encanto, porque lo eres, eres el encanto en persona, mi reflejo moviéndose con su sonrisa galante, pero tomando mi mano, poniendo en certificación que nos amamos y más allá del alba, gracias a Dios todos somos amados de alguna manera. 

sábado, 21 de octubre de 2023

Un recuerdo espontáneo y nada más.




Un poco de conexión con la realidad y la fantasía te hace sublime y concreto en tu vida. En el sentido de que dejar algunas hormonas cerebrales segregar lo necesario para estar en cierta armonía con el mundo es un punto importante del día a día. Ser madre es el principal hecho de realidad que siempre me acompaña y me permite crecer y madurar todos esos comportamientos infantiles que me han caracterizado desde siempre, similar a Mozart como mencioné anteriormente. Me gustaba visitar la biblioteca municipal de Caracas, la verdad siempre tuve mucha capacidad para estudiar pero era bien perezosa, similar a un viejo compañero de liceo que era bastante ágil en física pero mega perezoso, es que de verdad, qué aburrida era esa escuela, nos compadezco. Volviendo a acá, cuando iba a la biblioteca municipal encontré un corte con la realidad de mi secundaria bastante provechoso, y no es por ponerlo cliché, simplememte estaba buscando mi identidad propia y el camino que iba a elegir en la vida, Dios puso muchas opciones en la lista de selección que me iban a acompañar todo el tiempo, los accesorios que envuelven mi personalidad y mi vida. Como el hecho de que me enamoro todo el tiempo, hecho que siempre le enojó a mi hermano ya que era la hermana menor de la familia y la más sobreprotegida, así que no le agradaban los chicos que se enamoraban de mí, recuerdo uno en particular que rechazó apenas vio y la verdad yo nisiquiera estaba tan interesada, pero bueno. Continuando con lo anterior, haber conocido la biblioteca municipal me llenó de mucho júbilo, incluso hice mi viaje largo en bus hasta la biblioteca nacional y no pude entrar porque dejé mi dni en casa, me había escapado de la secundaria para irme a comer un sandwich en un centro comercial cerca de la estación del subterráneo de mi secundaria, recuerdo que al final de la semana llamaron a la casa de mis padres preguntando por qué no había ido al instituto, cosa que sorprendió a mi mamá y yo pues bueno, ajá. Simplemente detestaba la secundaria, y amé la bilioteca en su lugar, así que me sentaba muy a gusto en la sala de literatura, teniendo en mente que tenía que aprenderme la teoría de solfeo muy rápido ya que el profesor estaba muy muy apresurado en ello. Así que bueno, yo quería tocar mi violín agusto pero mi mamá no me ayudaba mucho hablándome del vendedor de instrumentos cerca de mi secundaria que era muy atractivo, de cabello largo hasta la espalda, liso, con brazos fuertes y masculino, justo a mis 17 cuando mis hormonas estaban despertando, qué cruel, cómo no me voy a distraer así mamá, asume. En medio de todo ello vivía muy solitaria por el hecho de que los chicos me veían como un helado para probar y las chicas como Malèna de Mónica Bellucci cuando iba a estudiar, ya me estaba hartando, así que lancé todo afuera de mi vida en ese momento e hice lo que más me gustaba, cantar, escribir y enamorarme, ay no otra vez.


El cielo del desasosiego

Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...