Foto de Youssef Aboutaleb en Unsplash
El cielo nos obsequia los ojos que más ameritan nuestra atención y los corazones que más necesitan consuelo reposan cada día en nuestros brazos, sentirte atemorizado por mirar a través de tus ojos otros ojos no te hacen una persona cruel, te convierte en un Ser que empatiza con otras almas. Sentirse eclipsado por el anhelo no es tampoco un pecado, es una afirmación de que el corazón es amigo de los sentimientos y enemigo de las desgracias que conlleva negarlos o reprimirlos. Aunque las circunstancias de la vida te lleven por distintos caminos el destino es variable por los hechos y caminos que cada quien elije. El desapego, una de las razones que los budistas estudian con determinación se concentra más que todo en la aceptación y a su vez empatizar con el interior del corazón. En ello podemos movernos diariamente sintiendo siempre la verdad que dicta la luna, y el desprendimiento del sol cuando lleva sus rayos a muchas pieles. La vida sí es compleja, pero también sencilla, ya que todo se maneja en un círculo en movimiento donde muchos espíritus actúan con determinación y otros un poco desairados por la presión de las leyes. Sin embargo aceptar cada mandamiento del cielo es simplemente permitirle entrar a la vida y luego salir, en retro-acción, toda clase de situación siempre tendrá un desagüe, una liberación de toxinas internas que se derraman y luego se evaporan. La vida es así, solo acepta y permítete sentir y vivir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario