Me senté agotada de todas aquellas pequeñas flechas que perforaron mis brazos y las saqué una por una impartiendo olas de calor en cada herida con mis manos, mirando hacia el cielo esperando su designio, mi piel rasguñada yacía en reposo después del dolor recibido. Mi pecho se elevaba y reposaba en cada respiración emitida ansiando un poco de paz en esos momentos bajo mi propio desasosiego. Me quedé en posición fetal un poco para sentir que volvía a nacer cerca de mi amada familia, el coro de ángeles cantaba a lo lejos, y las voces guturales del inframundo seguían glorificando sus deseos, yo solo quería refugiarme unos minutos fuera del ruido terrestre. Mis alas salieron de mi espalda y abrazaron mi cuerpo igual a un capullo, queriendo renacer ahí pereciendo un poco de mis impulsos de lucha y esconderme para siempre dentro de mis alas gloriosas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario