jueves, 9 de noviembre de 2023

Una primavera bajo mis guantes

 

Foto de Anthony Tran en Unsplash

La inocencia no desaparece fácilmente, se camufla bajo ojos seductores y coquetos brindándole al espectador un regalo femenino que cautiva el enternecedor y curioso corazón masculino. La picardía no se esfuma, se resguarda en cada persona que vive sus propios deseos de emancipación interna reflejando paso por paso la galantería que conmueve a las mujeres y la feminidad que alimenta a hombres espectadores. La timidez es amiga de quienes protegen sus corazones latentes, la valentía de expresión se siente bajo el sonido de una guitarra y el canto en un bar de una dama de antaño. Me retiro mis guantes viendo mis manos delgadas aún desmarcadas por la juventud, amigas del quehacer que valoran los orientales, enemiga de la pereza que acompaña un ser acaudalado sin amor al prójimo. Miro mi otra mano que escribe sin detenimiento, y mueve algunas cosas para darle sentido al mundo, acaricio con mis dedos mi antebrazo aún delgado, ligeramente atrevido, algunas veces bailarín. El deseo permanece en movimiento dentro de mis venas, mi pecho respira suavemente anhelando un final de aquellos escombros que creó el pasado. Esta primavera muestra un sol alegre, las mujeres se sienten divinas y los hombres galantes. Somos libres, pero pertenecemos al amor eternamente. 

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