miércoles, 8 de noviembre de 2023

Las nubes me elevan

Foto de Yaoqi en Unsplash

La nubes traspasan mi piel para permitirme flotar en el cielo como una más de sus amigas, donde el ruido terrestre se aleje de mis oídos y solo el canto de las aves de vuelo y caza encanten mis oídos, volar en un cielo cerca de los dioses que desordenan el mundo y bajo las constelaciones que en las noches enternecen corazones enamorados. ¿A quién pertenecemos? ¿Al viento, al agua, al fuego, tierra? Como coexisten los elementos tan firmemente que se pueden unir en distintos trances planetarios haciéndome dudar de a quién realmente pertenezco además de mi amado Padre Celestial. No quiero escuchar los modernismos progresistas de ahora, quiero voces románticas asomándose sobre mi literatura y haciéndola tan plena como la profundidad del antaño. En mi  joven vejez, donde conecto con almas de afinidad puras y adoloridas, un dualismo tonto ante esas ideas budistas y taoístas que representan los inicios de mi arte espiritual. Pertenecer a mi misma es clave, pero el amor es tan bello y trágico a su vez, tan hermoso y doloroso a su vez. Tan fuerte y débil que mis ojos lloran y gritan constantemente deseando que todos en el mundo puedan amar de verdad por más difícil que sea.

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