La nubes traspasan mi piel para permitirme flotar en el cielo como una más de sus amigas, donde el ruido terrestre se aleje de mis oídos y solo el canto de las aves de vuelo y caza encanten mis oídos, volar en un cielo cerca de los dioses que desordenan el mundo y bajo las constelaciones que en las noches enternecen corazones enamorados. ¿A quién pertenecemos? ¿Al viento, al agua, al fuego, tierra? Como coexisten los elementos tan firmemente que se pueden unir en distintos trances planetarios haciéndome dudar de a quién realmente pertenezco además de mi amado Padre Celestial. No quiero escuchar los modernismos progresistas de ahora, quiero voces románticas asomándose sobre mi literatura y haciéndola tan plena como la profundidad del antaño. En mi joven vejez, donde conecto con almas de afinidad puras y adoloridas, un dualismo tonto ante esas ideas budistas y taoístas que representan los inicios de mi arte espiritual. Pertenecer a mi misma es clave, pero el amor es tan bello y trágico a su vez, tan hermoso y doloroso a su vez. Tan fuerte y débil que mis ojos lloran y gritan constantemente deseando que todos en el mundo puedan amar de verdad por más difícil que sea.
miércoles, 8 de noviembre de 2023
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
El cielo del desasosiego
Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...
-
Foto de 德綱 曾 en Unsplash Desde la ventana sentí tu presencia el cielo me dio una premonición la vida renacería en cada sensación cometida...
-
Foto de Satyajit Bhowmik en Unsplash En el misterio de la noche, los cielos alumbran en medio de su oscuridad, con la luna observando el ...
-
Foto de Frode Myklebust en Unsplash En un sueño eterno me vi envuelta Mientras la distancia con mis sueños se hacía cada vez más pequeña ...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario