Foto de Diane Picchiottino en Unsplash
Las luces del escenario iluminaban tu figura con tu porte característico, mostraba tu rostro viviendo las sensaciones que se transmitían a través de tu guitarra que cantaba con una potente explosión de sensaciones, yo observaba desde el público dejándome llevar por el sonido de la banda y danzando suavemente mientras el bullicio saltaba sin parar, estaba absorta en la música y cuando abrí los ojos me observabas, no pude disimular y me detuve un poco nerviosa, miré alrededor pensando que probablemente era alguna otra persona, me costaba sostener una mirada fija, así que miré a los alrededores del escenario para sentir más instrumentos dentro de mis sensaciones auditivas. Miré de nuevo hacia él mirando disimuladamente sus brazos fuertes y la peculiar pulcera de su muñeca que probablemente ocultaba algunos secretos, me sabía a la perfección los versos del cantante así que canté sin preámbulos cerca de los fuertes gritos del público. Cerré mis ojos nuevamente y me imaginé como una impulsiva groupie sin escrúpulos sabiendo que sólo sería un sueño para respetar la imagen íntegra que sostengo firmemente en mi negocio familiar. Perderme en mis sueños tras esas madrugadas bailarinas e impremeditadas, una relajación del ruido del día y las agitaciones ansiosas de los transeúntes.

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