Aquellos pétalos que movían una esbelta flor del viento
singular en su andar con prisa y conexión
sintiendo que en su pradera no pertenece más allá
del agua y la tierra
tal vez singular
pero más flores la acompañan
algunas celosas
otras tristes
yo sólo estoy coexistiendo con ellas con un desapego paulatino
porque la piel tan tersa viaja en los disfrutes de damas benignas
como aquel hombre curioso se tienta fácilmente con su suave piel
presa del miedo aquella flor que reniega la libertad en su propio prado
tan fácil sentir
tan difícil pensar
en ese prado que la mantiene alimentada con algunos rayos
cantándole en sus oídos
las melodías que vienen del alba
se tienta esa pequeña flor a acariciar un corazón
o perderse en sus mimos internos
hay otras flores que desean lo mismo
un pecaminoso deterioro de una flor curiosa
y sensible
perteneciendo a aquel prado que día a día la ve latir
simple
modesto
eterno

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