Un pequeño y dulce tesoro
se esconde bajo mi cama rosácea
aquel futuro impremeditado
acariciando cada una de mis pieles
bajo un techo que aún susurra
la voz de los espíritus
me quedo en silencio
aún respirando lentamente...
qué tan sensible me vuelvo
cuando el corazón siente
no se detiene fácilmente
se hace profundo y misterioso
creándome capas tan femeninas
transportándome a otro lugar
donde las vivencias son tan certeras
como mi tacto con la tierra
como mi piel unida al aire
donde nado en el agua
de los recuerdos
y del futuro

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