Foto de Julia Caesar en Unsplash
He renegado muchas veces lo evidente tratando de encontrar un balance en los desaires de los corazones que he visitado, también he sofocado uno por uno mis deseos cuando el alma femenina en busca de nuevos hijos despierta, la pequeña progenitora que entra en fases de pasión, dolor y amor en su justa medida, representando lo que hoy en día muchas mujeres alejan de nuestro eje tradicional. Ser mujer es tan complejo que la alta compresión que eso representa lo suelen entender hombres más románticos que saben ver en cada mujer un tesoro oculto dentro de su alma. Más allá de todo, las fases lunares suelen mover un poco el eje interno de cada ser humano y convertirlo en emociones variadas, la tierra y nosotros estamos conectados a pesar de que las pantallas led absorban nuestros ojos, la felicidad y tristeza coexisten puramente. Los celos y desapego suelen ser amigos justos. Pero aún así sentir es tan importante que pensar en no hacerlo te convierte en alguien pragmático que carece de poder interno, y creo que tener nuestro propio poder va más allá de la materia y el liderazgo, es algo que está muy adentro, cristalizado dentro el aura humana.

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