jueves, 23 de noviembre de 2023

Joven ángel caído



Bajo un prado de cenizas color oscuro, cayó desde el cielo un ser celestial, brujo de sus quehaceres, eterno bajo el manto de su independencia. Se negaba a ceder ante voces imcomprensibles, ceder ante el ruido de quienes aquejaban su sentir y su propia dualidad. Un hermoso ángel caído renació desde el cielo para convivir con la tierra que latía justamente con el impacto de su descenso. Lo observaba con ojos de ilusión sabiendo que yo pertenecí al cielo y fui más amable con los compañeros que nos veían andar, fui más dócil por ser una joven más en concordancia con el cielo y sus reglas impunes. Bajo mi propio sentir femenino, sabía vivir ahí a pesar de que el corazón rebelde de este pequeño cuervo latía cada vez que algo no le hacía sentir agusto entre tantos perfeccionistas. Aún así lo abracé limpiando sus heridas con la luz solar de mis manos, aquellos fuertes golpes que se dió al perder el aura dorada que le incorporaron sus superiores. Aún así lo besé porque el tiempo es eterno cuando el amor late en corazones firmes ante sus propias sensaciones interiores. 

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