Foto de mari lezhava en Unsplash
Aquel templo al que pertenezco
llama por mi cada noche
para establecerme con un vestido blanco
una corona de flores
descansando eternamente del bullicio del mundo
que representa el olvido
de las pesadillas latentes
el comienzo de placeres benignos
bajo el manto de mi propio sueño femenino
sobre las densas nubes que repliegan mis lágrimas
sobre el vasto cielo al que pertenece mi alma
los lirios duermen y yo despierto
lejos de aquel abismo que me dominaba
lejos de la pesadez de un tiempo ya acabado

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