Foto de Oscar Ivan Esquivel Arteaga en Unsplash
Se entrecorta tu voz
como las aspas de un remolino de viento
dejando de moverse lentamente
por el pesar del arrepentimiento
te dejo viajar en tu propio cause kármico
con la bruja negra custodiando detrás de su ventana
con un águila sin corazón
perforando con sus picos aquel muñeco vudú
que no le pertenecía
ni a mi
sólo al grande
mi padre celestial
o el antiguo príncipe maestro

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