viernes, 3 de noviembre de 2023

Noches de plata y oro

 

Un ligero receso para descansar antes de Navidad, y el vuelco de recuerdos que nos trae todo el tiempo, y ese sentimiento enorme de escuchar las gaitas en cada zona de mi Caracas querida, donde las mujeres se distinguen por su coquetería y belleza, y los hombres por su gran sentido del proceder. Hay una imagen antigua que representaba a todos mis vecinos y mi familia, cuando mi hermano tenía 8 años tenía un sentido musical muy agudo así que desde pequeño tocaba arpegios del cuatro en compañía de los tambores de mis padres y vecinos. No me gustaría hablar con rencor, pero de verdad aquel mandatario que llegó tan enfermizo arruinó absolutamente todo aquello, y hoy en día muchas familias intentan a pesar de su corazón decepcionado de una vez más convertir aquel pasado en un futuro seguro. Sin embargo, las tradiciones están presentes, como las Hallacas, el pernil y la ensalada rusa con carne de gallina. El ligero frío de Caracas no tiene nada que envidiarle al calor fortificado de Buenos Aires en navidad, pero algo es seguro ante mis ojos; este barrio es idéntico a Táchira, donde siempre paseaba con mi familia en auto viendo las decoraciones de navidad de casas acaudaladas. Se puede comparar ese sentido de pertenencia de unión que yace siempre presente en cada hogar, y yo solo observo todo lo que quiere mover mis piernas y mi corazón.

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