Foto de Grace Madeline en Unsplash
Me sumergí en la tina mientras el agua salía del grifo lentamente, el agua caliente penetraba mi piel y me hizo descansar unos minutos con la suave voz del agua cayendo lentamente, cerré mis ojos recordando como tomaba mi cuello y besaba mi espalda suavemente con su mano sobre mi cuello ligeramente presionada. Cuando abrí mis ojos el agua estaba saliendo de la tina e iba a cerrarla inmediatamente, noté que el agua tomaba un color más azul y subía rápidamente, estaba absorta en el hecho hasta que el agua subió por completo y nadé hasta encontrar una superficie. Cuando llegué estaba en medio de una isla, nadé hasta la orilla y empezó a formarse un ligero vestido blanco en mi cuerpo. Una paloma se acercó y se posó sobre mis hombros, hizo un pequeño sonido y sentí un presentimiento guiándome hasta aquel sendero, una apertura al mundo de mis sueños bajo el lienzo de algún dios curioso. Caminé detenidamente y repentinamente me encontré con sus ojos observándome a lo lejos, me esperaba para ir a algún lugar, uno que no hallaba aquí pero tampoco allá, tal vez alucino, es común, o de verdad existe su mirada, esa que sepulté muy adentro para volverla a encontrar una vez más en otro plano, puede ser un ángel, no creo que sea uno caído, tal vez no soy humana y por eso no correremos peligro, el destino admitirá la derrota de sus crueles reglas algún día.

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