Foto de Eduardo Gutierrez en Unsplash
Presa de tu cuerpo me encuentro y a su vez murmurando cerca de tu oído mis fantasías, perteneciendo a un solo punto de distancia tan pequeño que nuestros brazos se conectan firmemente, me recuesto abajo sintiendo la almohada de tu hombría sobre mi delgado cuerpo, aplastando mis pesares uno por uno, haciéndome sucumbir a la sombra de tu cuerpo, en un profundo mar de sábanas, me pierdo en el recuerdo de los primeros momentos convirtiéndolos en letras, mi corazón se agita y el agua de placer se derrama por las esquinas de la habitación. La noche se la llevó el día disfrazada de fuego, ocultándose detrás de la luna que restablece la unión de numerosos amantes. Estamos absortos en el ayer y perdidos en el mañana, y los ruidos se convierten en caricias que reflejan en los espejos el cielo de cuerpos cautivos y el silencio de miradas curiosas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario