En las sombras de aquel ocaso al que pertenecí, le brindé al viento el regalo de sensaciones imprescindibles, de como tactos invisibles inhiben mi más interno sentimiento.
Allá donde deambulas sin el cesar de un sentimiento constante, me entregué a la magia de tus manos en numerosos momentos
Aún en sincronía viajamos en sensaciones compartidas mientras el cielo nos observa, siendo amigos del anochecer y el amanecer, contrariada a tantas imposiciones previstas desde el momento en que nací.
Te siento adentro manejando todo con tus fuertes manos y viajando en dimensiones variadas para caer a mi encuentro.

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