Esperando un recuerdo enloquecedor y una pizca tanteante sobre mi lecho
todas sus manos poseían mi piel rígida por el destino
unos ojos claros me miraban atentos mientras otros me abrazaban detrás de mi espalda tenue y serena
me recosté mientras me observaban indefensa presa bajo sus alas negras
los sueños mestizos me abrazaron en mi cama mientras sollozaba por aquel nuevo comienzo que parecía irreal
sobre mi mano otra se posaba para calmar mis más lúgubres sentidos
perteneciendo ambos latidos y a mil sueños más

No hay comentarios.:
Publicar un comentario