En un viaje de siniestros recuerdos el vaivén de emociones carcomían mi alma
sutil como un nuevo viaje en mi amanecer me vi danzar lejos de los matorrales del olvido
perteneciendo a las memorias de miles de miradas relucientes
Te vi a lo lejos observarme y tu quietud ansiaba por dentro un fuego salvaje
los deseos internos de acariciar tu hombría renacen cada instante
como desde joven me viste sin yo ni siquiera notarlo
como si me bañara en un río y tú me observaras cerca de unos arbustos
diariamente
año por año
sin detenimiento...

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