En aguas nocturnas de un valle perdido la dama nocturna viajaba por los paraderos de un nuevo sueño. En silencio los poderes que carcomían su alma eran venideros, el suelo que pisaba con sus gráciles movimientos eran impactados por su fuerte energía. Los secretos de un mundo que se perdió hace tiempo hizo la ilusión de verla moverse por aquellos prados de violencia inerte, cuando se acercaba a una fogata de brillo, bailarines danzaban cerca de sus fuertes piernas haciéndole partícipe del insinuante andar, bailando danzas de antaño, se envolvían en esos retratos salvajes para anunciar un nuevo ciclo lunar, el ritmo de los tambores creaban sueños, los delirios se escabullían detrás de grandes rocas de fuego, para darle permiso a un nupcial campo de misticismos más un brillo ante la noche inconmensurable y verdadero

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