Cuando sucumbí a tus encantos sombríos el tiempo me regaló el único recurso que tenía para complacerte, mi cuerpo
En aquellos instantes de placer donde viajaba los segundos se hacían eternos en cada tacto latente
Mi sumisión predicha desde hace tiempo me recostaba en las suaves delicias del punzante dolor
Como en sueños carmesí seguí viviendo y sintiendo el terror de un sueño femenino
Cayendo en lo profundo de un hoyo lleno de inmensas sensaciones
Recordando el momento en que vi tus ojos por primera vez
Me hicieron viajar lejos del presente a la dimensión eterna de nuestra conexión

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