Acariciaste mi espalda y con ímpetu me empujaste a mi lecho sereno
Navegaste por mis piernas para culminar en la entrada al paraíso
Acaricié tu cabello en sutiles movimientos
Me envolví en un placer cautivo de tu fuerte tacto
Me regalé al mañana con una sonrisa en el rostro de haberte pertenecido
Nos besamos millones de veces mientras el calor nos envolvía
Mis inhalaciones y exhalaciones eran producto de embestidas constantes
El cielo bajó a mi cama, me regaló un comienzo
Volver a existir

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