domingo, 22 de marzo de 2020

Paradigmas del Tiempo


Hay un suceso que percibí el día que renací. Los cielos anunciaban grandes tormentas encargadas de disipar todas las fortalezas del sol. Retuve profundamente en mi el dolor inimaginable de mi alma dormida, pero aún sentía crecer en mis venas el despertar esperado de aquel sol escondido tras nubes de ira. Me recosté en la grama de virtudes perennes, acaricié el suelo con total languidez y encontré el silencio de las amapolas recorriendo la arboleda de mi imaginación. Sostuve en mis recuerdos caminos invisibles, me dejé guiar por la naturaleza humana desafiando las leyes del universo. Pero una vez más lo sentí nacer dentro de mí, la voz de la consciencia, el reflejo del presente, el avistamiento de un nuevo futuro, mi cuerpo hizo un viaje hacia el silencio, retomó sus riendas deshilachadas, reconstruyendo cada una de sus aperturas con la fe convertida en verdad. Así los rencores efusivos de un suelo decadente suscitó una vez más el arrepentimiento de la mente. La soledad no es una amiga, pero es la virtud del conocimiento, revivir los comienzos se trata de una visión segura ante la convivencia con un prójimo, donde se recalca continuamente la no aceptación y el juzgamiento dictado por un auto reflejo. Ver en otro el infortunio cuando pertenece a ti mismo es la autorización que le das a tu espíritu para impedir la concreción de la armonía. Pertenecí toda mi vida a ese desbalance y aún estoy débil a caer en su propio abismo de contrariedad; pero examinando todo con total soltura y naturalidad te hace reflexionar haciéndote dueño de una absoluta proposición. El Cambio; esa decisión de la evolución integrada en cada ser humano de forma espontánea. El sendero que conduce a la abstinencia al rechazo y produce el advenimiento de la compasión verdadera, esa que lucha por salir, pero revive en cada instante que puedes observar el pasado de un alma tomando por hecho su propia existencia.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El cielo del desasosiego

Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...