jueves, 26 de marzo de 2020

Ángel y ciervo eterno del corazón



Me resguardo en tus brazos protectores como un pequeño lechón indefenso. Mi pasado manejó el inicio de este presente misterioso, transformándolo pausadamente en un aire con sentimientos y emociones variadas. La transparencia de tu esencia olvida lo que una vez existió vidas anteriores, pero cuando llenas de sangre tu piel lozana inimaginables tormentas exponen fuertes vientos que colisionan con mi esencia furtiva. Oculta bajo el silencio pero expresiva como la lava de un volcán latiendo con vigorosidad. Bajo esas lluvias de sudor tortuoso la esperanza late día a día, reflejando en el cielo que todos tenemos un alma luminosa dentro de entrañas de plata, más adentro, donde el vidrio suave del espíritu flota como una vehemente flor viviendo en la laguna de agua celeste. Y así convivimos durante eternidades sin querer un final absoluto anunciado por los mayores maestros del cielo. Corroemos necedad y terquedad como el caballo que galopa contrario a las riendas del ruin y opresor humano dominándolo en contra de su voluntad como una marioneta sin libertad. Pero, esa rebeldía imponente como el samurai decidiendo su próxima lucha moral incita paso a paso el firme establecimiento de una solución absoluta y decisiva. El comienzo de una nueva tierra con el romance y amor como creadores vitales de las familias llenas de valores originales. Salvando, con firmeza; ejecutando con total seguridad la trascendencia de los espíritus al mundo del correcto manejo de la evolución. Ahí es donde perteneceremos al finalizar este tiempo y comenzar el verdadero, ese nacido para existir.  

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