La luna reserva su
mirada en ojos coquetos y pestañeos seductores..
Me oculto detrás del
agua, aguantando una respiración imprecisa..
Tanteo el piso,
estiro mis pies… respiro… cuento hasta tres y me vuelvo a hundir…
Recuerdo como el
fuego de aquella mañana pereció en un instante.
Escapó dentro de la
brisa y viajó hasta tus pies honestos…
Recuerdo aquellas
risas en noches de fogata, brisas de juegos, momentos de engaños vacíos.
Pero puedo sentir de
nuevo tu risa expirar lejos de mi presente, cerca de aquella mirada malvada,
hostil y poco sublime…
A pesar, de ese cruel sentimiento
embriagando mi alma; te puedo sentir de nuevo…
Te acercas, respiras
rosas de clavel, sueltas voces de cordel, que amarran y detienen,
obstaculizando lentamente...
mi escape al vacío.

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