Siento mi piel
renacer de ti, suaves caricias que viajaron lejos de tormentas, se afincaron en
mis memorias sin paralizar un solo sentido que haya despertado desde aquellos días significativos.
Puedo vivir de nuevo
recordando, asimilando, asegurando que tu pasado regresa como el búmeran que
viajó desde mi jardín, como aquel cachorro regresando a su amo fielmente. Así
te veo llegar, me siento a creer que volverás…
Como la brisa que se perpetuó en mi ventana y no paró de bailar, ni un instante, ni un solo segundo dormía…
Latía fuertemente al son de mi mirada llegando al cielo magnificente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario