¿Recuerdas aquellas pisadas que diste en la tierra aquel día lluvioso?
Tu inocencia se veía reflejada en cada rincón de un jardín abundante. Podías sentir hormigas caminando en tu piel, perdidas buscando encontrarse nuevamente con su equipo; mariposas volando el tiempo demandado por el cielo para ellas conmover almas que admiran y adoran su presencia. Ese pasado te pertenece, te identifica y se refleja en tu futuro. Abandonar esa pureza, reemplazar aquellas divinidades por enemistades con la tierra causan molestias duraderas. ¿Podemos volver? El sentido se justifica cruel dentro del karma, creciendo día a día, fortificando su causa, consecuencia; ese resultado que te ha creado. Volver a sentir aquella no-dualidad y dualidad, realizando el ciclo vital en la tierra constantemente. Volver a pisar charcos de agua, corridas, risas, pequeñas pinturas con lápices coloridos. Quedó en un pasado sepultado en las memorias, buscando volver a vivir luego de esta vida llena de aprendizajes…
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