martes, 27 de agosto de 2019

Antiguo hombre ancestral


Melodías resopla el viento dentro de manos poéticas, pertenecientes a dinastías que viajaron a través de la tierra y el cielo. Una cítara reclama en los portales escondidos detrás de rocas celestiales, seres que admitieron en sus corazones la permanencia en la tierra de origen del espíritu, mar de corazones de oro. Observo detrás de arbustos llenos de luciérnagas una figura grácil, silenciosa y serena. Viejas poesías revolotearon un aire digno por medio de soplos benignos. Puedo escuchar a los testigos del viento emanar desde el agua el surgimiento de nuevos cruces majestuosos entre vida y muerte, alma y cuerpo reflejarse en aquel bosque oriental. Sólo soy la fiel admiradora del tesoro descrito en las lecturas que formaron mis antepasados.

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