Los espejismos de un sueño que dormía en el instante de un comienzo, el suelo que vio nacer mis pasos latía constantemente esperando un encuentro con tus sueños serenos. Aquel brillante mañana perteneció a un ocaso que se posaba en mis muslos y el silencio de una voz lejana se hizo presente.
Pertenecí al recuerdo de tus viajes, aquellos que deambulaste en mi camino. El brillo del sol se hizo casi perceptible cuando mis pasos capturaban las almas dormidas.
De un inframundo soñador el velo de la noche salvó féminas cautivas. Recobré el sentido al posarme en otras tierras, pero aún permanece en mi corazón ese pasado latente.

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