La noche se transmite en cada despertar en que palpita mi corazón
El azabache que calienta mis hombros en cada caricia bajo tu sutil acercamiento
De su espalda nacen las alas del decoro
Ese que me visitó en antiguos aposentos
El silencio de una caricia cuando el cansancio me persigue
la realización de movimientos innatos dentro de mi sutil cuerpo
El cielo es testigo
la noche mi amiga
el día solo me trae recuerdos

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