Foto de Ksenia Yakovleva en Unsplash
Cuando un cielo clamó la ausencia de un angel custodioso
la noche hizo su despertar para abrirle paso a los señores de la noche
que viajaban de prado en prado formando hechizos a cada paso
El mundo se dejaba llevar por esas constelaciones de brujos deambulantes
Damas dormían en sus lechos, con sueños a medianoche embrujando sus sábanas
Las hechiceras de sueños benignos renacían en cada despertar
Los embrujos de aquellos caballeros adornaban todo el terreno donde ellas practicaban magia blanca
El brillo de la dualidad se hizo presente lleno de magia y sentimientos austeros de miles de soñadores

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