Tomaste mi rostro para besarlo transportándome a un mundo de frutos prohibidos
mientras de tu espalda salían tus alas negras poderosas e inquietantes
Mis mejillas fueron agarradas por tus manos fuertemente dando paso a mi cuello
Bajaste poco a poco enviándome ondas de placer
En mis clavículas se notaban tus besos que naufragaban en mis pechos sumamente adictivos para ti
Yo me dejé llevar retorciéndome de placer mientras mis alas blancas se dormían dulcemente

No hay comentarios.:
Publicar un comentario