Foto de Hernan Sanchez en Unsplash
Cuando un inframundo despierto perforó mis noches de vela con siniestras pesadillas, un mar con rojo vivo se destiló en sábanas adormecidas. Una mano limpia con un decoro innato dibujó en lazos aterciopelados el olvido de un sueño perdido, como con dedos delgados se sintió el cruel resultado de una vida con pasados acepulcrados dentro de corazones álmicos, con una vehemencia sutil el delirio se convirtió en un acompañante común en doncellas de un presente pactado, y el pasado tan pretencioso se posa encima del presente sin ningún desprendimiento.

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