Foto de Matteo Vistocco en Unsplash
Cuando el cielo dicta una condena que transfiere tus anhelos al firmamento en un cruel extravío, donde aquellos sueños que perseguían almas con sed de codicia embadurnaron un suelo fertil con mucho pantano.
En ese mundo se mueven las almas que bajo su condena desprecian el deseo de felicidad ajeno y hacen lo posible por aplacar las buenas nuevas que la vida profesa
Hay una diferencia tan temperamental entre el bien y el mal que cuando se trata de realizar el bien parece un acto mentiroso e hipócrita ante varios ojos, tal vez condenar a otros a una constante crueldad es el único camino para que se sientan satisfechos, tal vez ese anhelo de poseer más codicia que otorgar a otro amor es más satisfactorio para alimentar la carne interna. Por eso se llega al presente con tanta insatisfacción ante la felicidad ajena.

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