Le entrego mis sueños
a un velo nocturno,
cortinas que ocultan
en sus brazos
en una cama caoba, de
dichos y mentiras;
los trazos históricos
de un futuro incierto.
Una línea de tiempo
silenciosa.
Se transforma en
gritos,
clama al cielo la
verdad tras voces oscuras
restos de pintura
desbordan
aquel cuadro pintado por
legendarios mares rojos.
Un caminante en
blanco
despierta ancestrales
memorias
donde los lienzos
andaban indefensos
crueles y moribundos
en el estrecho hastío
sopesando cerca de la
orilla
gotas implacables de
un cielo dormido.

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