No recuerdo bien aquellos tiempos que comprendían mis noches
de desvelo, el cielo nublaba mis ojos en silencio detrás de una pantalla
brillante, mis ojos melancólicos fingían una sonrisa pequeña que dibujaban mis
labios rosáceos. El silencio despertaba en mí, nuevas noches de soledad; habitaban
en mis ojos lecturas sencillas, encuentros con la noche y poca experiencia con
el día. Durante ese periodo, pude sentir detrás de una cortina; sueños y experiencias
bloqueándose por una civilización en deterioro, donde el egoísmo se escondía
dentro del corazón de cada persona, palpitando, oscureciéndose, sofocando la
luz y convirtiéndola en un leve reflejo caído. Ahí me encontraba sumergida en
brazos puntiagudos que atormentaban la suavidad y la convertían en púas.
¿La regeneración es inmediata? ¿Cuánto tiempo hay que esperar brillos
seguros?
La otra cara de la moneda; una mirada próspera o el helado
con sabor más delicioso debajo de 2 capas ácidas o amargas. Se encuentra
profundamente plasmado en el espíritu más ligero, suave y sereno. En donde la
humanidad refleja el despertar de utopías que pueden renacer como verdad. Caminando
en un sendero fructuoso; imagino el amanecer de cada paso, la luz de cada
espacio, el silencio o bulla de todo lugar existente.
Es posible vivir, comprender, entender; estar seguro
del brillo y la oscuridad almacenada en el equilibrio de una civilización
atormentada. Está vigente como el fuego y el agua coexistiendo dentro de su realidad
y retroalimentándose con sus propiedades vivas. La realidad navega en aguas
templadas, contaminadas o puras como ojos maternales. Y durante ese proceso
vital seguimos andando, corriendo distancias largas, cortas o imposibles;
tratando de entender lo complejo y sustancioso que es crecer. Lo increíble y
magnífico que fue adolecer y sufrir para encontrar el arco iris detrás de la
montaña. De eso vivimos, del pasado, presente y futuro perpetuándose en la
tierra y manifestándose en un cielo turbulento, frágil o fuerte. Simple,
moderno o colosal… Riguroso como el padre de un hogar formado en pragmatismo. Así
surgimos, como el aire y la tierra en movimiento constante junto al brillo y
dolor de la sangre latente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario