Foto de Greg Rakozy en Unsplash
El silencio de miles de constelaciones se depositaron en mi corazón aquel tiempo en que dormida convivía con la humanidad, el destino de un prestigioso proseguir es tangible tan solo con un instante de pensarlo, el destino de la predestinación con millones de almas de progreso se hace posible con un segundo en esta tierra llena de diversas dimensiones. El destino, marcado por los cielos, predicho por las estrellas, pautado por una humanidad constante se refleja en miles de galaxias más allá.
Seguí mis pasos en una cotidianidad reflejada en aquel cielo que me ve, con movimientos mundiales reflejados en nuestras propias capacidades, más allá del alba, muy arriba; están los sueños que me vieron nacer, sutilmente resguardados por guardias del tesoro celestial, el mundo me ve partir de rumbo en rumbo con decisiones predichas por la luna, y bajo tentaciones tan sutiles como el movimiento del sol en horas tridimensionales.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario