En la entrada a mis sueños estabas presente
Imponente y grácil sobre mi cuerpo suave y ligero
recité versos en el silencio de la noche
en aquel idioma que nos pertenecía
y sobre aquel cielo que nos veía movernos
el silencio se volvió ruido y le hizo una gran acogida
a mis abrazos perennes
esos que te abrazan tras un consuelo nocturno
y le pertenecen al cielo

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