Bajo un manto de sueños pertenecí a tus fuertes brazos reforzando la calidez de mis sentimientos, como con tus manos protectoras rompes cielo y tierra con tal de verme a salvo
Mi salvador
Dueño de mis sueños y delirios, aquella mujer valiente en que me convertí gracias aquel idioma que canalizo a la perfección
Somos dueños del Mundo
Dueños del instante de un mañana y del comienzo de una noche.

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